Para los que somos religiosos futbolísticos, este 2026 lleva implícita la frase “año mundialista”, esto significa que medimos la vida en mundiales, es decir, el número de mundiales que hemos visto lucidamente es altamente importante en la hoja de vida del aficionado al fútbol.
Y dentro de todos esos 4 mil millones de aficionados al futbol que hay en el mundo, —lo cual es mucha cosa, porque inclusive es mayor que la suma de católicos y musulmanes en el mundo—, se encuentra el aficionado juarense.
Un espécimen del desierto del norte de Mexico y sur de Estados Unidos, que se ha tenido que curtir a base de sequía y escasez (natural y futbolística), pero que como siempre, también tiene una ubicación geográfica privilegiada.

Este mundial es muy especial y diferente, es el primero organizado por un país que fue caritativo y dio un pedazo de pan a sus vecinos, México y Canadá.
Por lo tanto, el religioso futbolístico juarense tiene varias de las sedes importantes al alcance de sus posibilidades, aquí algunos ejemplos de distancias en kilómetros redondeados:
Tiene a 1,000 kilómetros al AT&T Stadium de Dallas Texas, después tiene a los mismos 1,200 kilómetros al BBVA de Monterrey y al NRG de Houston, tiene a uno de los mejores estadios del mundo, el So-Fi Stadium de los Ángeles, a 1,300 kilómetros.
Prácticamente a los mismos 1,550 kilómetros tiene al Akron de Guadalajara y al Arrowhead Stadium de Kansas City y finalmente, en la capital del país, tiene al próximamente renovado Estadio Azteca 3.0, el templo del fútbol mundial que se estará alistando para su tercera inauguración mundialista, lo cual es un hecho sin precedentes en la historia del deporte más hermoso del mundo.

A grosso modo, el aficionado juarense tiene en el papel 6 opciones más cercanas que la capital de su país, para ir a disfrutar del sueño de vivir en carne viva un mundial de fútbol, ya sea apoyando a su selección o presenciando algún otro partido internacional, el problema es uno: la cara caridad de la FIFA.
Para aspirar a asistir a alguno de los 104 partidos que se van a jugar en este torneo (que, por cierto, es un récord, debido a que este mundial será el primero con 48 equipos participantes, otro récord), algunos acudimos al llamado de la FIFA para pre registrarnos, justo después de la final del último mundial del 2022.
Tres años después, en noviembre de 2025, la FIFA realizó un sorteo (el cual tuvo un costo de 1 dólar por persona) y anunció a los primeros “afortunados”, quienes pudieron adquirir los boletos para asistir a partidos de su elección.

Ya sea de su selección nacional, partidos de su ciudad de residencia, partidos donde participarán estrellas del fútbol mundial o simplemente para REVENDER.
Después, en diciembre del 2025, convocó a un último sorteo (que también tuvo un costo de otro dólar por persona), en donde los desgraciados aspirantes se registran en algún ÚNICO partido de su elección e indican el número a boletos que esperan recibir de caridad, los cuales van del 1 al 4.
Finalmente, en febrero de 2026 la misericordiosa FIFA hará saber a los aficionados si fueron merecedores a recibir su dichosa gracia y en qué cantidad.
Pongo de ejemplo a este humillado aficionado al fútbol, recé a la omnipresente FIFA por 4 boletos para un partido de mediana atracción, un Francia vs Senegal. En febrero la FIFA me va a responder si me otorga 1, 2, 3 ó 4 boletos para este partido.
Lo cual indica que, si la dicha y bendición están conmigo, tengo cuatro escenarios:
- Yo podría presenciar ese partido.
- Alguno de mis hijos y yo, podríamos presenciar ese partido.
- Mis dos hijos y yo, podríamos presenciar ese partido.
- Toda la familia podríamos presenciar ese partido.
En su afán de ayudar a la legalidad, la FIFA terminó vendiendo boletos a todo el mundo, literal. Personas que no asistirán a partidos de los cuales apartaron un lugar y que terminarán revendiendo esos boletos a un costo mayor, pero legalmente a través de la página de la misma FIFA.
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Todo estaría muy bien y sin reproches si esto fuera una verdadera caridad, pero cuando los boletos más baratos para ese partido de medio pelo son de 4,100 pesos (sin mencionar los aberrantes costos para un partido de la selección mexicana o alguna otra potencia futbolística), esto es una cara caridad de la FIFA.
Sssssaludos.







