Ciudad Juárez ha sido reconocida a nivel internacional por muchas razones, pero hasta hace décadas, su mayor atractivo era la vida nocturna, por lo que incluso muchos artistas famosos pisaron estas tierras.
Esta frontera tiene muchas historias, una de ellas es sin duda, el episodio más intenso en la vida del famoso guitarrista Chuck Berry, quien en Juárez conocería a una mujer que le cambiaría la vida… aunque no para bien.

El expediente 59/CR/322, con el nombre «Estados Unidos vs Charles Edward Anderson Berry», documenta cómo el artista llegó a El Paso, Texas acompañado por tres músicos para una presentación pactada, intentando sostener su posición en el mundo del rock.
Sin embargo, nada anticipaba que esa gira lo arrastraría a uno de sus mayores conflictos legales de su vida, donde una joven apache sería la responsable (con o sin intención) de este capítulo en la carrera del músico.
Según los documentos, Berry cruzó a Ciudad Juárez la tarde del 1 de diciembre de 1959, por el ambiente marcado de bares saturados y visitantes que buscaban algo de intensidad breve; una historia que terminaría reconstruida en un tribunal.
El Paso, Texas
Testimonios recopilados por autoridades estadounidenses señalan que Chuck Berry, también conocido como “Crazy Legs”, ya conocía El Paso, Texas antes de su presentación de 1959, luego de que pasó una temporada en esa ciudad viviendo con una prima.
Berry conocía el movimiento entre ambos lados de la frontera, pues fue precisamente su familiar quien lo contactó con músicos locales que lo acercaron a espacios donde podían reunirse, ensayar o conseguir presentaciones rápidas.

De tal manera que la frontera de Ciudad Juárez y El Paso funcionaba como un punto estratégico dentro de las giras por el suroeste estadounidense, por lo cual el guitarrista utilizó estas ciudades como base temporal durante varios viajes.
La adolescente apache
Chuck Berry llegó al Savoy Bar en Ciudad Juárez, donde un hombre llamado Finch le presentó a Janice Escalanti, una joven que trabajaba en distintos negocios de la frontera, de acuerdo con el expediente encontrado en el Catálogo Nacional de Archivos.
La chica aseguró tener 21 años y aceptó acompañar al músico por varios bares de Ciudad Juárez, por lo que llegó a crear una cercanía con él y que conllevaría después a una relación, por lo que incluso Escalanti se fue hacia Estados Unidos siguiendo al guitarrista.
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Esta línea narrativa fue precisamente utilizada en la corte en contra del músico, luego de que la Fiscalía se enfocó en las horas previas al concierto para establecer la relación inicial y su conexión con los traslados posteriores entre ambas ciudades.
Tras la presentación en El Paso, Texas, el grupo regresó brevemente a Juárez para cenar antes de partir hacia Tucson, Arizona la madrugada del 2 de diciembre, un recorrido que alimentó el argumento federal de que Berry trasladó a la joven entre estados, quien era menor de edad en ese momento, y por lo que se aplicó la Ley Mann.

La Ley Mann, aprobada en 1910, fue creada para castigar el transporte de mujeres a través de líneas estatales con fines considerados “inmorales”, una definición ambigua que permitió procesar casos relacionados con prostitución, explotación y relaciones ilícitas, incluso cuando existían desacuerdos sobre consentimiento o intenciones reales
La acusación
Escalanti vivía en El Paso, Texas con una pariente y trabajaba en el DeLuxe Café en Ciudad Juárez en busca de la estabilidad económica, según registraron los agentes de la Fiscalía en el Catálogo Nacional de Archivos.
Pero, esa vulnerabilidad se convirtió en pieza clave para explicar porqué aceptó viajar con el músico, aunque Berry declaró posteriormente que desconocía su verdadera edad y negó intenciones inapropiadas.
“El acusado, Charles Edward Anderson Berry, condujo o hizo que se condujera a Janice Norine Escalanti desde El Paso, Texas, hasta St. Louis, Misuri, con la intención de inducirla o atraerla a participar en un acto sexual con él”, señala el documento.
La Fiscalía utilizó esta declaración como columna vertebral para sustentar la acusación formal presentada en su contra, mientras que la defensa insistió en que Escalanti mintió sobre su edad, aunque la corte determinó que tenía 14 años.

Y fue precisamente esta verdad la que rompió cualquier argumento de consentimiento y estableció una línea irrevocable que fortaleció la posición del gobierno durante el segundo juicio.

Por ejemplo, el expediente expresa que la joven tenía 14 años de edad en ese entonces y que fue declarada como “delincuente” por autoridades juveniles de la ciudad de St. Louis.
Dos destinos
Escalanti quedó bajo custodia durante las audiencias, trasladada entre instituciones juveniles donde relató su intento por regresar a Yuma sin lograr apoyo de Chuck Berry, lo que evidenció también una relación marcada por la desigualdad y reforzó los argumentos de la Fiscalía.
Por estos hechos, el guitarrista enfrentó dos juicios, debido a irregularidades iniciales, aunque finalmente recibió una sentencia de tres años en prisión y una multa considerable, periodo que redujo su presencia pública y lo obligó a reconsiderar una carrera que había moldeado el inicio del Rock and Roll.

El rastro de Escalanti se perdió después de su estancia en instituciones juveniles, mientras Chuck Berry retomó su carrera musical tras concluir con su sentencia, aunque marcada por el caso judicial.
De todas las historias que esta frontera puede tener, tanto de día como de noche, esta es una que vale la pena recordar (tal vez en un salida por la avenida Juárez), pues fue en esta zona donde el ir y venir entre dos ciudades transformó la línea que dividió dos vidas, atrapadas por una decisión nocturna.







