En colonias donde la jornada empieza antes del amanecer y termina entrada la noche, la construcción de los Centros de Educación y Cuidado Infantil (CECI) en Praderas del Sol y Parajes de San Isidro avanza al 90 por ciento, lo que promete cambiar la rutina de cientos de familias en el suroriente de Ciudad Juárez.
Daniel González García, director general de Obras Públicas, informó que ambas obras se encuentran en la etapa final de detalles, con trabajos de pintura, instalación de panel acústico, colocación de tartán en el patio central, accesorios de baño, señalética, banquetas exteriores, grava, adoquín y limpieza general.

Red de apoyo
Para muchos padres de familia que salen diariamente a trabajar, contar con un espacio formal y seguro de cuidado infantil significa algo más que comodidad, representa tranquilidad durante la jornada laboral y mejores condiciones de desarrollo para sus hijos.
Los CECI fueron construidos bajo la normativa del Instituto Mexicano del Seguro Social, lo que implica lineamientos específicos en seguridad, distribución de espacios y equipamiento, ya que posteriormente serán entregados a las instancias que estarán a cargo de su operación.
Cada centro contará con área de recepción, zona administrativa, dirección, cuarto de cámaras, almacén, laboratorio de leches, cocina y comedor, además de espacios pedagógicos diseñados para distintas etapas de la primera infancia.
Crecer y aprender
Las instalaciones incluyen áreas de preescolar, lactantes, maternales y zona de esfínteres, así como un patio central con superficie adecuada para el juego seguro, elemento clave en el desarrollo físico y emocional de los pequeños usuarios.
En sectores de alta densidad habitacional como Praderas del Sol y Parajes de San Isidro, donde muchas familias dependen de dobles turnos y largas distancias de traslado, este tipo de infraestructura representa una inversión social estratégica que impacta directamente en la calidad de vida.
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Con los últimos detalles en marcha, ambos edificios están próximos a su conclusión formal, lo que mejoraría la calidad de vida de la población en el suroriente, donde el desarrollo temprano deja de ser un pendiente y comienza a consolidarse como prioridad comunitaria, añadió González García.







