A los 94 años, José Encarnación Ortega Fuentes concluyó la primaria en Ciudad Juárez, tras acreditar sus exámenes de educación básica en el Instituto Chihuahuense de Educación para los Adultos (ICHEA), un logro educativo que refleja décadas de trabajo, migración y esfuerzo familiar.
Originario de Jalisco, Don José Encarnación llegó a esta frontera hace más de seis décadas después de trabajar en el campo y en distintos oficios, una vida marcada por jornadas laborales tempranas que interrumpieron su educación escolar.
Durante su infancia debió abandonar de forma constante las aulas para ayudar a su madre y a sus hermanos en las labores agrícolas, especialmente durante las temporadas de siembra y cosecha que se extendían entre junio y octubre.

El propio Don José recuerda que esa situación lo obligó a repetir durante tres años el tercer grado de primaria, pues la asistencia irregular a la escuela le impidió avanzar al mismo ritmo que otros niños de su comunidad.
Su educación quedó pendiente mientras el trabajo ocupaba su tiempo desde temprana edad, una historia común entre generaciones que crecieron en contextos rurales donde el sustento familiar dependía del trabajo infantil.
Con el paso de los años se trasladó a distintos lugares en busca de empleo, hasta que en 1958 abordó un autobús en Agua Prieta, Sonora, con destino a Juárez, la ciudad donde finalmente decidió establecer su vida.
Una oportunidad
Décadas después, la oportunidad de terminar su educación básica apareció dentro de su propio círculo familiar cuando Esperanza, una de sus hijas, le habló sobre los programas educativos del ICHEA.
Esperanza trabaja en una secundaria y conoció la información gracias a una alumna del CBTis 114 que realiza su servicio social, quien explicó que el plantel apoya a familiares o conocidos para concluir primaria o secundaria.
Ese acercamiento surgió de un convenio entre el CBTis 114 y el ICHEA que busca acercar programas de alfabetización y educación básica a adultos que no concluyeron sus estudios en su momento.
A partir de esa invitación Don José decidió inscribirse en el programa educativo, recibir asesoría y presentar los exámenes necesarios para acreditar el nivel de primaria que quedó inconcluso durante su niñez.
Ejemplo para su familia
La ceremonia donde recibió su certificado formó parte de una graduación colectiva donde varias personas adultas concluyeron su educación básica con apoyo de estudiantes que participan como asesores comunitarios.
Ahora, Don José Encarnación vive en Ciudad Juárez junto a su pareja y mantiene una familia extensa conformada por 10 hijos, 18 nietos y 6 bisnietos que presenciaron el momento en que recibió su documento.
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Para él la educación representa una herramienta que abre oportunidades y también una forma de mantenerse activo intelectualmente en cualquier etapa de la vida, incluso después de haber pasado la mayor parte de su vida trabajando.
El propio Don José señaló que su siguiente objetivo es continuar con los estudios de secundaria, pues considera que el aprendizaje no debe detenerse sin importar la edad o las circunstancias personales.
Antes de concluir, compartió un mensaje dirigido a las nuevas generaciones donde recomendó mantenerse cerca de los libros, buscar información que permita aprender y utilizar el conocimiento como una forma de superación personal.







