En un pequeño ataúd blanco, el pequeño Eitan Daniel, es velado por su familia paterna, quienes en medio del llanto, aseguran que nunca imaginaron que el niño que fue encontrado sin vida en la zona de Los Kilómetros, del cual, incluso compartían la pesquisa, fuera él, ya que no tenía parecido físico, y debido a que los padres estaban separados, a veces duraban más de una semana sin verlo.
“Nos dimos cuenta ya después cuando nos dijo Fiscalía, teníamos más de un mes que no lo veíamos, estamos muy tristes, vimos en redes sociales que mucha gente habla nomás por hablar y no sabe por lo que estamos pasado nosotros, mientras nosotros sepamos lo que estamos pasado, y se va a hacer justicia por mi sobrinito”, dijo Cristian Salazar, tío paterno de Eitan.
Asegura que incluso el padre del niño no sabía lo que había pasado, ya que la madre no siempre lo dejaba verlo, él se iba a trabajar a El Paso de donde es originario y permanecía allá semanas completas.
“De repente llegaron y lo subieron (detenido) y no se explicaba por qué y también los elementos llegaron con nosotros y no sabíamos que estaba pasando, ya cuando nos enteramos en Fiscalía, ella ya había confesado que ella lo hizo, quedamos en shock”, mencionó.
La familia del padre, aseguran que ellos amaban al pequeño, y que incluso fue su abuela quien lo cuidó desde que nació, ya que tenía complicaciones en su salud, y que le había insistido a la madre que se lo dejara, ya que era notorio que no lo quería, sin embargo, no accedió a dárselo.
“En la foto que hicieron no se parecía nada al bebé, hasta que vino Fiscalía aquí y dijo que la andaban buscando a ella y a los niños, cuando apareció, porque estaba allá escondida, confesó que ella lo había hecho porque en realidad no lo quería. La abuelita está bien mal”, expresó Andrea Medrado, tía política del niño.
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Eitan Daniel, de un año seis meses, fue asesinado por su madre, Vianey Esmeralda H.G., en un domicilio ubicado en la calle Durazno 1920 de la colonia Fronteriza, donde, incluso lo tuvo atado de los pies y lo sometió a severas torturas, según informó la Fiscalía de Distrito. Posteriormente se trasladó a bordo de uber, de rutera y del Juáresz Bus, al Kilómetro 27, en el otro extremo de la ciudad para dejar el cuerpo abandonado en un predio el pasado 10 de marzo.
En un ambiente de dolor, la familia del pequeño pudo recuperar su cuerpo para darle el último adiós. Durante la tarde, a la vivienda de la abuela siguen llegando flores, incluso de vecinos y de personas, que, aunque no lo conocían, se sumaron al sentimiento de este caso que ha conmovido a la comunidad.
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