En México, 8 de cada 10 armas aseguradas en el país provienen de Estados Unidos, informaron autoridades de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), en conferencia de prensa el pasado martes 10 de febrero.
Esta tendencia se replica diferentes estados de la República, mientras que la frontera norte continúa siendo el principal corredor del tráfico ilegal, lo cual impacta directamente a ciudades como Juárez.
La cifra fue dada a conocer durante la presentación del balance de decomisos registrados en la actual administración federal, con datos que colocan a Estados Unidos como origen mayoritario del armamento ilegal.

Ricardo Trevilla Trejo, titular de la SEDENA, declaró que el Estado Mexicano aseguró más de 18 mil armas largas y cortas, así como entre el 77 y el 78 por ciento proviene de Estados Unidos, cantidad que se traduce a casi 8 de cada 10 armas incautadas en el país.
Armamento de guerra
El titular de la SEDENA explicó que dentro de los aseguramientos no predominan armas comunes sino equipo de alto poder, cuya presencia incrementa de manera directa la capacidad de fuego de los grupos criminales.
Entre los decomisos destacó: 215 rifles calibre .50 tipo Barrett, 13 lanzacohetes, lanzagranadas calibre 40, 20 y 273 ametralladoras de distintos calibres, armamento concebido para escenarios de guerra y no para entornos urbanos o delitos ordinarios.
A estas cifras se suman 137 mil cartuchos calibre .50 asegurados desde 2012, una munición con capacidad para perforar blindajes, derribar vehículos y colocar en desventaja táctica a corporaciones de seguridad durante enfrentamientos armados.
Otro dato relevante presentado por SEDENA fue que alrededor del 47 por ciento de esos cartuchos proviene de una empresa privada, la cual comercializa munición en armerías del sur de Estados Unidos, lo que revela una cadena legal que termina abasteciendo redes criminales.
Impacto fronterizo
Para Chihuahua, estos datos tienen un peso específico, ya que el estado figura entre las entidades con mayor aseguramiento de armas largas, lo que conecta el diagnóstico nacional con la violencia armada que enfrenta Ciudad Juárez.
El uso de rifles Barrett (mejor conocido como Calibre 50), ametralladoras y munición de uso militar ayuda a explicar la letalidad de ciertos ataques, así como la complejidad de los operativos donde policías y fuerzas de seguridad enfrentan grupos con armamento superior al convencional.

El presidente municipal, Cruz Pérez Cuéllar, declaró que el tráfico de armas representa un problema compartido entre ambos países, por lo que una regulación más estricta en Estados Unidos tendría efectos directos en la reducción de violencia.
Advirtió que el negocio del armamento y el cabildeo político han frenado decisiones de fondo, mientras siguen registrándose muertes de personas inocentes en ambos lados de la frontera, por el uso de armas que cruzan ilegalmente.
Tráfico local
En Ciudad Juárez, el fenómeno se tradujo en decomisos por parte de diferentes corporaciones policiacas, entre ellas, la Policía Municipal, donde el patrón más recurrente fue la circulación de armas cortas, vinculadas a delitos de proximidad y violencia urbana.
Adrián Sánchez Contreras, vocero de la Policía Municipal, declaró a Circuito Frontera que, de acuerdo con los reportes registrados por la corporación, las piezas suelen cruzarse por partes, así como más del 80 por ciento del material decomisado son armas cortas.
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Explicó que la posición geográfica de Juárez frente a El Paso, Texas, convierte a la ciudad en un punto estratégico para el tráfico de armas, pese a que los decomisos incluyen piezas fabricadas en otras naciones que primero llegan a Estados Unidos y de ahí cruzan hacia México.
Dijo que la mayor parte corresponde a armas cortas de calibres .40, .45 y 9 milímetros, mientras que, en el caso de las armas largas, se trató de fueron fusiles y rifles de asalto como el R-15 y la AK-47, éste también conocido como “cuerno de chivo”, considerados de uso exclusivo del Ejército.







