En el ring no piden permiso, no preguntan si ya hicieron la comida ni si dejaron doblada la ropa. Se suben, se amarran la máscara y se parten el alma. Y ahora esa fuerza juarense quedó congelada en fotografías.
La garra de las luchadoras fronterizas fue capturada por la lente de la fotoperiodista alemana Jana Margarete Schuler y se exhibirá en la muestra “Entre Sangre y Brillos”, una exposición que mezcla sudor, pintura y realidad.
La inauguración será en el marco del Día Internacional de la Mujer y estará abierta del 7 de marzo al 2 de mayo en Bolivia 246, colonia Partido Romero.
Detrás del proyecto también está la activista y luchadora alemana Kathrin Zeiske, mejor conocida como Miss Kath, quien no se anda con medias tintas cuando habla de la “doble batalla” que enfrentan las mujeres.
“La lucha no es solo en el ring”, dice. Y tiene razón. Mientras un luchador termina su función y se va a descansar, muchas de ellas regresan a casa a seguir con el turno invisible: hijos, comida, limpieza, responsabilidades que parecen escritas en piedra desde hace décadas.
Según Miss Kath, en México todavía pesa esa idea de que la mujer debe quedarse en casa. Y cuando decide romper ese molde, el camino se vuelve cuesta arriba. “Muy distinto al de los hombres”, señala, dejando claro que la desigualdad no es solo discurso.
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En la lucha libre también hay brecha, las mujeres ganan menos, casi nunca encabezan la cartelera y rara vez se les da el reflector principal, aunque sin ellas el espectáculo perdería color y carácter. Y si a eso le sumamos la inseguridad, el panorama se complica más. No es lo mismo decir “voy a entrenar hasta medianoche” cuando sabes que la calle puede ser otra batalla.
La exposición reúne imágenes de 12 gladiadoras fronterizas tanto arriba del ring como en escenarios urbanos. Ahí aparecen nombres que ya suenan fuerte en las arenas locales como Zafiro, Universis, Estrella Diabólica, Baby Star y Celeste, mostrando que debajo de la máscara hay historias de resistencia.







