El consumo de carne y leche con hormonas forma parte de un problema de salud pública, luego de que existe documentación de que está vinculado con enfermedades como cáncer intestinal y padecimientos neurológicos en la población.
Así lo dio a conocer en entrevista con Circuito Frontera, Gwendolyne Peraza Mercado, profesora-investigadora y encargada de la Licenciatura en Química del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ).
Explicó que estos compuestos se introducen en la cadena alimentaria a partir del uso de hormonas en el ganado, una práctica que permite acelerar el crecimiento y aumentar la producción de carne y leche.

Expuso que en el caso de los productos lácteos, las vacas reciben hormonas para mantener la producción de leche, lo que provoca que estos residuos permanezcan en los alimentos que finalmente llegan al consumo humano.
Sin embargo, señaló que este modelo responde a una lógica de mercado donde se privilegia la producción rápida, ya que “más músculo significa vender más rápido”, lo que ha impulsado el uso constante de estas sustancias en el sector ganadero.
Efectos documentados
Dijo que según estudios desarrollados por un cuerpo académico multidisciplinario identificaron un aumento en enfermedades neurológicas y cáncer intestinal, así como alteraciones hormonales en la población, especialmente en menores de edad.
Aunque el problema no se limita únicamente a los cárnicos, ya que también incluye los alimentos que consume el ganado, los cuales contienen pesticidas que terminan integrándose a la cadena alimentaria y, posteriormente, al organismo humano.
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También se han detectado casos de desarrollo temprano en niñas, aparición de quistes y síndrome de ovario poliquístico en jóvenes, fenómenos que han incrementado en los últimos años y que se relacionan con la exposición a estas sustancias.
Durante la entrevista, se le preguntó sobre este panorama y las opciones que tenemos como ciudadanía para el consumo de estos alimentos, puesto que parece inevitable, a lo que respondió que a pesar de que podría parecer alarmista se trata de una realidad.
«Es que no, no es ser fatalista, es una realidad (…) Es que sí existe todo ese mercado orgánico. Sí existe, pero es mucho más caro. Ese es el problema. No el es ser fatalista, es simple y sencillamente saber qué estás consumiendo y esa es la realidad hoy en día», declaró.
Explicó que la población consume estos productos de forma constante, en parte porque representan la opción más accesible, ya que alternativas como la carne orgánica tienen costos que resultan inaccesibles para la mayoría de las familias.
Peraza Mercado añadió que “somos lo que comemos”, ya que la alimentación tiene un impacto directo en la salud, especialmente cuando se trata de productos derivados de sistemas intensivos con uso de químicos.
Recalcó que pese a que existen alternativas como los productos orgánicos o cultivos modificados genéticamente, su acceso es limitado, lo que mantiene a la mayoría de la población expuesta a estos compuestos en su dieta diaria.







