Ciudad Juárez fue sede del Segundo Foro Binacional para la Prevención de la Rickettsia, un encuentro que reunió a autoridades de México y Estados Unidos para fortalecer la coordinación en salud pública ante una enfermedad que mantiene en alerta a la región fronteriza.
La jornada fue encabezada por la regidora Fernanda Ávalos Medina, organizadora del evento, quien destacó la participación de representantes del condado, de El Paso, Texas, así como del estado de Nuevo México, en un esfuerzo conjunto que reconoce que los problemas sanitarios no se detienen en la línea divisoria.

Salud sin fronteras
Héctor Rafael Ortiz Orpinel, secretario del Ayuntamiento, subrayó que en una ciudad como Juárez la prevención debe asumirse con una visión bilateral, transversal y solidaria, donde la coordinación institucional sea la base para resultados concretos.
La colaboración académica también fue parte central del foro, con la participación de docentes e investigadores de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, además del acompañamiento del Gobierno del Estado y especialistas del sector médico y profesional.
Desde el lado estadounidense, Crystal Reyes, directora del Departamento de Bienestar Animal de El Paso, y Gerardo Fierro, de la Autoridad Fronteriza de Nuevo México, coincidieron en que la salud en la frontera es una responsabilidad compartida y que el intercambio de información fortalece la prevención.
Cifras que preocupan
Rogelio Covarrubias Gil, director de la Jurisdicción Sanitaria II, informó que durante 2025 se confirmaron 108 casos de rickettsia en el estado de Chihuahua, con mayor incidencia en los municipios de Chihuahua y Ciudad Juárez, un dato que obliga a reforzar la vigilancia epidemiológica.
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Durante el foro se presentaron acciones municipales enfocadas en el control de garrapatas, mejoramiento del entorno urbano y educación comunitaria, buscando incidir tanto en el espacio público como en los hogares, donde inicia la prevención.
Más allá del protocolo, el encuentro dejó claro que enfrentar la rickettsia requiere corresponsabilidad ciudadana, coordinación binacional y continuidad en las estrategias, en una frontera donde la movilidad constante demanda respuestas conjuntas y sostenidas.







