Al menos 100 conductores de transporte de carga son asesinados cada año durante robos en carreteras del país, en un contexto donde la República Mexicana registra un promedio de 40 asaltos diarios, es decir, alrededor de 14 mil 600 incidentes.
El paro nacional de transportistas realizado el pasado lunes 6 de abril ocurrió en medio de este escenario, donde las exigencias de los conductores no responden a hechos aislados, pues se trata de una problemática que se ha mantenido y agravado en distintas regiones.

Manuel Sotelo Suárez, vicepresidente nacional de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga, declaró a Circuito Frontera que la violencia contra los operadores ha escalado en los últimos años, con mayor incidencia en rutas del centro y sur del país.
Expuso que estos hechos, más que representar pérdidas económicas para las empresas, colocan a los operadores en situaciones de riesgo constante, donde la integridad física se convierte en una preocupación central al momento de realizar su trabajo.
Aunque en el estado de Chihuahua la incidencia es menor en comparación con otras entidades, los conductores que viajan hacia el interior del país se enfrentan a condiciones en trayectos con mayor concentración de delitos.
Sin embargo, esta situación ha generado un entorno en el que algunos choferes evitan ciertas rutas, lo que impacta el traslado de mercancías en un sistema que depende de tiempos precisos para su operación.
Escalada de violencia
Cabe recordar que en febrero del 2024 se registró un paro nacional en estados como Sinaloa, Chihuahua, Querétaro, Guanajuato, Veracruz, Chiapas, Jalisco y otras entidades, por la misma situación: inseguridad en las carreteras.
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En aquella ocasión, el vicepresidente de CANACAR refirió que la protesta se debió a la falta de seguridad para los transportistas, luego de que el país registró 13 mil 848 asaltos en carreteras mexicanas durante el 2023.
Ante este panorama, el sector ha optado por mantener el diálogo con autoridades como vía principal para buscar soluciones, pese a que las manifestaciones también reflejan la falta de avances en materia de seguridad.
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La problemática se mantiene vinculada a factores como la delincuencia y la corrupción en carreteras, lo que sigue afectando la operación del transporte de carga y las condiciones en las que trabajan los conductores.
Indicó que este escenario confirma que la violencia en las carreteras es una condición persistente y que impacta a los propios colaboradores y a la dinámica económica que depende de este sector, incluso más si se tomaran las aduanas y los cruces fronterizos.







