Respirar aire limpio en Ciudad Juárez dejó de ser una condición ocasional para convertirse en una exposición constante a contaminantes que permanecen durante gran parte del año y que impactan directamente en la salud de quienes habitan esta frontera.
Especialistas advierten que partículas como PM10 y PM2.5 superan de forma recurrente los niveles recomendados por organismos internacionales, con concentraciones que en días críticos duplican e incluso triplican los parámetros considerados seguros para la población.

El doctor Adrián Vázquez, jefe del Departamento de Ciencias Atmosféricas y Calidad del Aire del Instituto de Ingeniería de la UACJ, señaló que estas condiciones no son episodios aislados, sino a una dinámica sostenida que forma parte del entorno urbano.
Las zonas
Según los monitoreos del propio especialista, las mayores concentraciones de contaminantes se registran en sectores como el suroriente, Anapra, La Cuesta y Barranco Azul, zonas con calles sin pavimentar, alta exposición al polvo y fuerte carga vehicular.
El investigador explicó que, entre estos puntos, los vientos dominantes y la presencia de suelo expuesto favorecen que las partículas permanezcan en suspensión durante largos periodos, lo que incrementa la exposición diaria de la población.
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A esto se suma la ubicación de la región dentro de la cuenca del Paso del Norte, donde las condiciones atmosféricas dificultan la dispersión de contaminantes y propician su acumulación en distintos sectores de la mancha urbana.
Dijo que aunque existen mecanismos de coordinación entre autoridades de ciudades fronterizas, estos espacios no han logrado traducirse en acciones sostenidas que modifiquen las condiciones actuales ni reduzcan de forma significativa la exposición de la población.
Este contexto se combina con una baja participación social en temas ambientales, lo que limita la presión pública para impulsar medidas más efectivas frente a un fenómeno que impacta de forma directa la calidad de vida.
Debido a esta situación, la contaminación del aire se mantiene como un riesgo persistente que no responde a factores temporales, puesto que forma parte de una dinámica estructural que continúa acumulando efectos en la salud de la población..







