A finales de 1960 en una prisión federal, un interno se acercó a Alvin Karpis, considerado “enemigo público número uno” de su época, y le pidió algo inusual: aprender a tocar la guitarra. Ese joven sería nada menos que Charles Manson.
Este encuentro ocurrió en la prisión de McNeil Island, ubicada en el estado de Washington, donde Manson cumplía una condena por falsificación tras una vida marcada por ingresos a reformatorios y cárceles, según registros biográficos retomados por Biography.

Karpis, quien fue uno de los hombres más buscados por el FBI en la década de 1930 por liderar la banda de secuestradores, aceptó enseñarle pese a que tuvo dudas inicialmente.
El mentor
Manson nació en 1934 en Ohio y pasó su infancia entre instituciones tras el encarcelamiento de su madre, una etapa que lo llevó a delinquir desde temprana edad con robos y falsificaciones, de acuerdo con datos biográficos citados por CNN.

A los 12 años fue enviado a una escuela correccional y, durante las siguientes dos décadas, entró y salió de distintos centros penitenciarios, dinámica que influyó en su adaptación al encierro como parte de la vida cotidiana.
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Para cuando llegó a McNeil Island, el joven Charles, de unos 26 años, ya llevaba años dentro del sistema penitenciario, donde comenzó a interesarse por actividades como la música.

Mientras que Alvin Karpis había construido su reputación como líder criminal en los años treinta, con robos, secuestros y operaciones planificadas junto a la banda Barker, hasta su captura en 1936 por agentes federales encabezados por J. Edgar Hoover, de acuerdo con el registro en la página oficial del FBI.
Little Charlie
En su autobiografía, Karpis recordó a Manson como un joven con voz agradable y personalidad dócil, a quien llegó a tomar aprecio e incluso llamaba “Little Charlie”. Aunque en un inicio dudó en darle clases de guitarra, pues no estaba seguro de que tuviera la disciplina necesaria, pero finalmente accedió.

“Había pasado toda su vida en instituciones, primero orfanatos, luego reformatorios y finalmente prisión federal. Decidí que ya era momento de que alguien hiciera algo por él. Para mi sorpresa, aprendía rápido”, escribió Karpis en su autobiografía On the Rock: Twenty-Five Years in Alcatraz, publicada en 1980.
La guitarra se convirtió en una de las primeras formas en que Charles Manson construyó una identidad durante su encierro, con la intención de desarrollarla al recuperar su libertad en 1967, según reportes retomados por Reuters.

Manson además adquirió conocimientos sobre persuasión de otros reclusos, habilidades que lo ayudaron a la formación de “La Familia Manson”, donde aplicó la combinación de la música, las drogas y la manipulación para ejercer control sobre sus seguidores.
Fracaso en California
Tras recuperar su libertad en 1967, Manson intentó abrirse camino en la industria musical en California, donde buscaba consolidarse como compositor y cantante, una aspiración que había comenzado a construir desde su paso por prisión, como documentan reportes retomados por Reuters.

Durante ese periodo, Manson logró acercarse al entorno artístico de Los Ángeles e incluso entabló relación con Dennis Wilson, baterista de The Beach Boys, quien le permitió convivir con músicos y productores en un intento por impulsar su carrera.
No obstante, sus expectativas de éxito no se concretaron. Un ejemplo de esto fue que su composición “Cease to Exist” fue retomada por la banda y modificada por Wilson para convertirse en la canción “Never Learn Not to Love”, incluida en su álbum 20/20.
Sin embargo, esta alteración de su trabajo original y el nulo reconocimiento como artista de éxito contribuyeron a que creciera su resentimiento hacia el mundo.
La Familia Manson
Su fracaso musical marcó un punto de quiebre y coincidió con “La Familia Manson”, un grupo que formó en California integrado principalmente por jóvenes a quienes influía mediante discursos, consumo de drogas y dinámicas de control, en una estructura donde ejercía liderazgo absoluto.

El colectivo compartía ideas impulsadas por Manson, entre ellas una interpretación de la canción “Helter Skelter”, a la que atribuía el significado de una guerra racial inminente en Estados Unidos, una creencia que utilizó para influir y dirigir a sus seguidores.

El encuentro con Karpis permite observar cómo en prisión adquirió las habilidades persuasivas que trascendieron el encierro, pero sobre todo, cómo Manson supo aprovechar a las mentes criminales que lo rodeaban para influir sobre las personas en el mundo exterior.
**Este es un reportaje de Radio Fórmula. Si quieres ver el artículo original da click aquí**







