La casa de transición para mujeres en Ciudad Juárez ofrece un servicio de acompañamiento tras salir de refugios, donde familias reconstruyen su vida con apoyo institucional, acceso a empleo, atención psicológica y seguimiento en condiciones de autonomía.
El modelo funciona como una etapa posterior a los refugios de alta seguridad, donde las mujeres permanecen hasta por 72 horas, y permite continuar el proceso fuera de ese entorno con acompañamiento para establecer un plan de vida independiente.
Un espacio para reconstruir la vida
Elvira Urrutia Castro, directora del Instituto Municipal de las Mujeres, explicó que el proyecto se desarrolla en coordinación con asociaciones civiles y autoridades municipales para dar continuidad a la atención de mujeres y sus familias.
Elia Orrantia, directora de Sin Violencia A.C., indicó que la casa de transición no sustituye a los refugios, sino que amplía la atención para quienes concluyen ese proceso y requieren apoyo para reintegrarse en condiciones seguras.
Durante 2025 se atendió a cuatro familias y en lo que va de este año a otras dos, además de casos canalizados desde otros refugios, incluido uno de Durango y otro del DIF Municipal.
Atención integral y autonomía
Eliana Treviño Horta, coordinadora del espacio, explicó que el programa impulsa la autonomía mediante gestión de empleo, acceso a guarderías, continuidad escolar para sus hijos y talleres de capacitación como elaboración de alimentos, manualidades y bisutería.
Señaló que desde marzo se atendió a 19 personas y que el modelo busca fortalecer redes familiares y comunitarias, además de garantizar seguridad mediante protocolos de confidencialidad y uso de brazaletes de protección.
Subsidio fortalece operación
Orrantia indicó que el proyecto obtuvo un subsidio federal de 3 millones 10 mil 220 pesos tras participar en una convocatoria nacional de la Secretaría de las Mujeres, recurso destinado a fortalecer su operación.
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Treviño Horta, explicó que este financiamiento permitió integrar personal en trabajo social, enfermería y psicología familiar con atención en dos turnos, lo que amplía la capacidad de respuesta del servicio.
La casa de transición es la primera en el estado y su funcionamiento depende de la coordinación entre autoridades municipales, asociaciones civiles y recursos federales para sostener la atención a mujeres en proceso de reintegración.







