Mientras los secuestros de migrantes muestran una reducción en Ciudad Juárez, las desapariciones en el estado de Chihuahua se mantienen, un escenario donde ambos fenómenos persisten bajo distintas dinámicas dentro del contexto de violencia.
En el caso del secuestro, la disminución se relaciona con cambios en los flujos migratorios hacia Estados Unidos, lo que ha modificado las condiciones bajo las que operan las redes delictivas en la región, según declaró el fiscal general del Estado, César Jáuregui Moreno.

El funcionario explicó que actualmente este delito se concentra en personas en situación de movilidad, sin que se registren casos de secuestro extorsivo hacia otros sectores de la población.
Detalló que en los últimos dos a tres años, entre 20 y 25 bandas han sido desarticuladas como parte de operativos constantes enfocados en contener esta actividad en la región fronteriza.
Búsqueda se mantiene activa.
En contraste, las labores de búsqueda de personas desaparecidas continúan de forma permanente en Chihuahua, a partir de información proporcionada por colectivos y líneas de investigación que permiten ubicar posibles zonas con restos humanos.
Señaló que estos trabajos se realizan a través de la Fiscalía de Derechos Humanos y la Comisión Estatal de Búsqueda, bajo protocolos avalados a nivel nacional para intervenir en campo.
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Estas acciones han derivado en hallazgos en distintas regiones del estado, así como en procesos de identificación que permiten la restitución de restos a familiares, en un contexto donde la localización de personas sigue siendo una demanda constante.
La reducción en un delito no elimina el otro, sino que evidencia cómo la violencia en la frontera se transforma sin desaparecer, mientras las autoridades mantienen operativos en distintos frentes para contener ambos fenómenos.







