Existen personas que juran proteger la vida de los desvalidos y la salud de los enfermos. Doctores y enfermeros que cuidaron a los necesitados, pero que en un acto de «misericordia» terminaron con su vida: los “Ángeles de la Muerte”.
La expresión se utilizó para describir a profesionales de la salud que, desde una posición de confianza, provocaron muertes intencionales bajo apariencia clínica, lo que generó crisis institucionales y reformas en protocolos hospitalarios internacionales.

Operaron durante años
Los casos más famosos se registraron de Reino Unido y Estados Unidos, pero en el estado de Texas también registró su propio caso con enfermero condenado por muerte capital, tras provocar la muerte de cuatro pacientes.
Harold Shipman

Uno de los casos más estremecedores fue el de Harold Shipman, médico británico que inyectó morfina letal a pacientes sanos entre 1971 y 1998, además de que falsificó registros médicos para declarar fallecimientos por causas naturales.
Shipman alteró incluso el testamento de una víctima para heredar su fortuna en Manchester y fue condenado en el año 2000 por 15 asesinatos, aunque auditorías oficiales confirmaron que la cifra real ascendió a 250 personas.
Charles Cullen

En Estados Unidos, Charles Cullen trabajó entre 1988 y 2003 en nueve centros de salud y robó medicamentos como digoxina e insulina para inyectarlos en bolsas de suero, lo que provocó paros cardíacos repentinos en pacientes vulnerables.
Aunque confesó 40 crímenes tras su captura, especialistas estimaron que sus víctimas superaron las 400 personas y su caso impulsó nuevas leyes de reporte obligatorio y controles laborales en hospitales estadounidenses.
Lucy Letby

En Reino Unido, Lucy Letby asesinó entre 2015 y 2016 a siete bebés en el hospital Countess of Chester mediante inyección de aire, sobrealimentación forzada o envenenamiento con insulina durante turnos nocturnos en la unidad neonatal.
Tras una investigación por el aumento inusual de muertes infantiles, autoridades encontraron notas manuscritas donde confesó su maldad y fue sentenciada a cadena perpetua en 2023, considerada la mayor asesina de niños en la historia moderna británica.
Texas y su “Ángel de la Muerte”
El 20 de octubre de 2021, un jurado del condado de Smith declaró culpable a William George Davis y condenado a muerte capital, tras provocar la muerte de cuatro pacientes en el Hospital Christus Trinity Mother Frances de Tyler.

Los fiscales acreditaron que entre 2017 y 2018 inyectó aire en el sistema arterial de pacientes que se recuperaban de cirugías cardíacas, lo que provocó complicaciones neurológicas repentinas y fallecimientos sin explicación inicial.
Durante el juicio, William Yarbrough, neumólogo y profesor de medicina interna en Dallas, explicó que la presencia de aire en el sistema arterial cerebral era anómala, algo que nunca había observado en décadas de práctica médica.

El especialista afirmó que los escáneres cerebrales revelaron aire en el sistema arterial de las víctimas, evidencia clave que permitió establecer que las muertes no fueron accidentales sino producto de una intervención directa.
Las víctimas
Las víctimas fueron John Lafferty, Ronald Clark, Christopher Greenway y Joseph Kalina, todos hombres que murieron tras presentar síntomas súbitos durante su recuperación postoperatoria en el hospital texano.
De acuerdo con información oficial del Texas Department of Criminal Justice consultada el 29 de enero de 2026, Davis ingresó al sistema penitenciario el 29 de octubre de 2021 y actualmente permanece en el corredor de la muerte.
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Su ficha oficial indica que nació el 3 de febrero de 1984, contaba con grado académico de maestría, no tenía antecedentes penales previos y ejercía como enfermero antes de los hechos ocurridos en el condado de Smith.
El resumen institucional señala que provocó la muerte de pacientes en múltiples ocasiones dentro del hospital donde trabajaba, así como no existieron coacusados en el proceso judicial que culminó con su condena.
Los casos de Shipman, Cullen, Letby y Davis revelaron patrones comunes como acceso al actuar: privilegiado a medicamentos, manipulación de registros clínicos y capacidad para operar durante años antes de ser detectados.
Cada expediente impulsó reformas en sistemas de monitoreo hospitalario, auditorías clínicas más estrictas y protocolos de denuncia obligatoria, aunque el fenómeno de los “Ángeles de la Muerte” continúa como uno de los más inquietantes en la medicina moderna.
**CON INFORMACIÓN DE RADIO FÓRMULA QUE PUEDES CONSULTAR AQUÍ**







