La mujer en la sociedad será el eje central de la exposición «De polvo de estrellas a gota de agua: Mujer», que será inaugurada el próximo jueves 20 de marzo a las 7 de la tarde en el Museo de Arqueología e Historia de El Chamizal.
La muestra reúne obras de pintura, fotografía y cianotipia en cerámica, creadas por el colectivo «Desierto: Refugio sin fronteras», conformado por artistas de Ciudad Juárez, Chihuahua y El Paso.
Entre las expositoras se encuentran Andrea Mariana Figueroa Dávila, Jissel Chávez Bencomo, Laura Meneses, Ely Moreno y María Guadalupe Ávila Barraza, quienes a través de diversas técnicas exploran la identidad, resistencia y transformación femenina.
También participan Anais A. C., Ory y Rocío Zúñiga Rivas, cuyas obras abordan emociones profundas y la conexión entre el arte y la educación.
Inspiradas en figuras pioneras y musas contemporáneas, las piezas presentan una narrativa simbólica que muestra el dolor, la fortaleza y el papel de la mujer en distintos contextos sociales.
Myrna Judith Barajas Martínez, directora del del Instituto para la Cultura del Municipio de Juárez (IPACULT), quien organiza el evento, resaltó la importancia de visibilizar el talento femenino en la región y fomentar el diálogo sobre el arte.
Museo de Arqueología de El Chamizal / Foto: Secretaría de Cultura
Agregó también que esta exposición forma parte de las actividades por el Mes de la Mujer y busca fortalecer el acceso a espacios culturales en la ciudad.
La muestra estará abierta al público hasta el 21 de abril con entrada gratuita.
Durante esta semana, Teuchitlán, Jalisco, fue noticia internacional debido al hallazgo de lo que se llamó un “campo de exterminio”.
Agencias de noticias como Reuters, The Guardian y Le Parisien cubrieron la nota. En México, gran parte de los medios hicieron lo mismo.
El Rancho Izaguirre fue el epicentro de la noticia. Ahí, el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco encontró ropa, calzado, libretas, fotografías, una carta, identificaciones, cargadores y casquillos de bala… y restos óseos, al parecer incinerados.
Más allá de eso, se dice que el Rancho Izaguirre estaba controlado por un grupo delictivo, reclutando y adiestrando ahí a personas jóvenes para sus comandos.
El campo funcionaba para entrenar a personas para ejercer la muerte, para morir o asesinar a otras.
También esta semana Reynosa, Tamaulipas, fue noticia. El colectivo Amor por los Desaparecidos, en un baldío ubicado entre colonias al poniente de la ciudad, encontró restos óseos calcinados en supuestos crematorios, así como pantalones de mezclilla, una hebilla de cinturón, un rosario, equipo táctico, cartuchos percutidos, tambos y una pared con impactos de bala.
Casi a la par, otro colectivo, Lazos Unidos por Encontrarlos, en un ejido de Reynosa, también informó del hallazgo de restos óseos.
Además de miedo o terror, los casos nos provocan un sentimiento de dolor al pensar en las víctimas y en sus familiares, pero también un sentimiento de impotencia por vivir en un país donde la inseguridad y la violencia han escalado, aunque los gobernantes poco lo reconocen. Más allá de ello, hay algunas lecciones que nos dejan Teuchitlán y Reynosa.
La primera es el espectáculo que se ha hecho de los casos en sí. Las representaciones de la violencia y el terror claramente tienen un uso e interés mediático que concluirá cuando otros nuevos casos provean un rating más lucrativo.
De los casos se ha hecho lo que el antropólogo Philippe Bourgois llamó “pornografía de la violencia”, es decir, se han omitido las causas estructurales de la muerte y el dolor, privilegiando más el morbo, la sangre, los huesos.
No significa que no existan, significa que hay que cambiar la lente de reflexión y análisis y comprender que se trata de casos de violencia y crueldad sistémica.
La segunda es la remembranza histórica que los casos de Teuchitlán y Reynosa han suscitado en los medios con los campos de concentración y exterminio nazi.
Los testimonios de escritores como Primo Levi y otros sobrevivientes del holocausto dan fe de ello y sirven para encontrar en el presente paralelismos con un periodo fascista del pasado. A mí más bien me recuerda a las masacres en San Fernando y otros lugares.
Pero no hay que olvidar que en hoy en día se vive una época de posfacismo, en la que los enemigos no son los judíos, sino los migrantes, las mujeres y jóvenes vulnerables; donde los campos de concentración ahora se llaman centros de detención, casas de seguridad, en donde la degradación humana se da a través del enjaulamiento, la separación familiar, la tortura, la muerte al cruzar la frontera México-Estados Unidos o al desaparecer en fronteras mexicanas y aparecer en campos de exterminio o fosas clandestinas.
La tercera es la angustia por nombrar. Antígona González, el personaje de la novela de Sara Uribe, por ejemplo, dice que hay que “Nombrarlos a todos para decir: este cuerpo podría ser el mío. El cuerpo de uno de los míos”.
La referencia es a las personas que pueden desaparecer forzadamente o a quienes ya fueron y yacen en fosas. Los colectivos de búsqueda de Teuchitlán, de Reynosa y de otras latitudes de este país, se angustian por buscar y nombrar a los suyos para no perder la esperanza de encontrarlos, vivos o muertos.
Pero la angustia de nombrar no se limita a sus “tesoros”; también hay que nombrar las geografías y arquitecturas de la muerte, de la maldad, sean campos de adiestramiento para la muerte, o bien, campos, zonas, sitios, lugares o casas de exterminio.
La cuarta y última lección que nos dejan los casos es que, después de tantos años de desapariciones, asesinatos y crueldad en México, el Estado no sólo es omiso, sino también insensible, construyendo hasta la fecha un falso positivo de la seguridad en el país.
En Teuchitlán, por ejemplo, las autoridades federales y estatales sabían del rancho Izaguirre desde septiembre pasado, pero casualmente no habían identificado restos humanos. En Reynosa, por otro lado, después del anuncio del hallazgo, la Fiscalía del estado comunicó que “no había elementos para establecer la existencia de supuestos centros crematorios o de exterminio en esa propiedad”.
Parece ser que, como diría el antropólogo Claudio Lomnitz, en México existen dos soberanías: una legal, representada por el ejecutivo del Estado, y otra ilegal, representada por el crimen organizado.
El problema es que a veces no se sabe cuál de las dos soberanías es la que gobierna, o si existen fronteras difusas entre ambas.
**Esta es una publicación de Óscar Misael Hernández en ¿A dónde van los desaparecidos? que compartimos con su consentimiento y que puedes consultar aquí
Óscar Misael HernándezHernández es doctor en antropología social e investigador en El Colegio de la Frontera Norte. Sus líneas de investigación son migración, género y crimen organizado.
A través de un comunciado de prensa, la Dirección de Atención y Bienestar Animal (DABA) descartó que un médico de la Clínica 48 del IMSS en Ciudad Juárez envenenara a un grupo de gatos que vivía en las inmediaciones.
Lo anterior, luego de que se viralizara la denuncia en redes sociales, dio a conocer Alma Edith Arredondo Salinas, titular de la dependencia.
La funcionaria informó que, tras una investigación en conjunto con la Fiscalía General del Estado, se comprobó que la acusación era falsa.
Dijo que durante la revisión del lugar, el denunciante reconoció que sólo se trataba de un rumor.
Además, la persona encargada de alimentar a los felinos explicó que los gatos fueron dados en adopción.
Ante esta situación, la funcionaria exhortó a la comunidad a no difundir información no verificada que circula en redes sociales, para evitar acusaciones sin fundamento, trascendió.
Familiares de personas desaparecidas, colectivos y activistas en Ciudad Juárez se unieron a la vigilia nacional en memoria de las personas desaparecidas, sumándose a las protestas por los hallazgos en Teuchitlán, Jalisco, en lo que pareciera un “campo de exterminio”.
La concentración en esta frontera también recordó los casos ocurridos en el Rancho de El Willy y El Dorado, donde se fueron encontradas 73 osamentas en fosas clandestinas.
Yadira Cortés, representante de la Red Mesa de Mujeres, explicó que esta acción busca visibilizar el dolor de las familias y la incertidumbre de no saber el paradero de sus seres queridos.
Yadira Cortés, representante de la @MesadeMujeres indicó que la concentración recordó también los casos ocurridos en El Willy y El Dorado en el estado de #Chihuahua, así como participan diferentes colectivos de personas buscadoras pic.twitter.com/s8TlgYf5gw
“Esta acción tiene la intención de visibilizar el horror que viven las familias al tener una persona desaparecida, sea hombre o mujer. Sobretodo visibilizar los rostros para si alguien tiene información de ellas nos pueda decir», dijo.
En la vigilia participaron diversos colectivos como Familias Unidas por la Verdad y la Justicia, Madres y Familiares Unidas por Nuestras Hijas, Red Mesa de Mujeres, Paso del Norte, Cedimac y Bordeando por la Paz, además de ciudadanos solidarios que se sumaron a la exigencia de justicia.
También que se buscó rostros conocidos en la lucha contra la desaparición forzada que estuvieron presentes, mostrando su apoyo a las familias afectadas.
Madre pide justicia por su hija, tras años sin saber de ella / Foto: Samuel Palacios
Refirió que estos reportes han sido clave para la localización de personas desaparecidas en Chihuahua y otras partes de México.
El evento fue realizado en el «Monumento a la Madre» en el Parque Borunda, en donde se encendieron veladoras, símbolo de esperanza, y se colocaron zapatos vacíos en honor a los ausentes, inspirados en los hallazgos de Jalisco.
«Las denuncias anónimas han ayudado a la identificación y pues es invitarles a que realicen de manera anónima. Le pueden dar paz al alma de muchas familias», comentó.
Cortés indicó que la veladora representa la esperanza, la luz, el mostrar el camino y los zapatos es una representación simbólica de la ausencia de las personas.
“Las familias quieren decir: ‘Aquí están tus zapatos, pero te sigo esperando a ti’”, explicó Cortés
Expuso que además de ser un acto simbólico, la vigilia también representa una exigencia de justicia y de acciones efectivas de búsqueda.
“De verdad es tener esperanza, pero también tener mucha paciencia para que se puedan cruzar el ADN y si corresponde con sus familiares, pero independientemente de eso es localizar a cualquiera. Es un duelo muy diferente el que se vive en la desaparición a cuando se vive la localización», agregó.
La noche de este sábado, el escenario de Hysteria Promotions se llenará de energía y solidaridad con la tocada “Ruido con Causa”, un evento musical para apoyar a Victoria Peña, quien enfrenta gastos médicos estimados en 60 mil pesos.
Por ello, amigos, músicos y la comunidad juarense se han unido en este esfuerzo para ayudarla a cubrir los costos hospitalarios.
Victoria Peña / Foto: Cortesía
Victoria es estudiante de Criminología en la Universidad Vizcaya de las Américas y trabaja como inspectora de calidad en Seisa Tekniplex. Además, ha dedicado parte de su vida a la educación y forma parte de la banda de guerra Legión Juárez.
Sin embargo, a pesar de sus múltiples actividades, hoy enfrenta un reto que la ha llevado a encontrar en la música y en sus amigos un refugio de apoyo.
Este evento es por cooperación voluntaria que no sólo busca recaudar fondos, sino también demostrar que la música puede ser un vehículo de esperanza y unidad.
Mientras el escenario vibra con cada acorde, la comunidad demuestra que, en los momentos difíciles, nadie está solo.
Las estadísticas, números, evidencias e incontables historias están ahí. Las fosas clandestinas son una de las muchas evidencias del panorama de impunidad y desprotección que enfrentamos las mujeres a diario.
Estos espacios atroces son la muestra tangible de una acumulación brutal de indolencia y deshumanización, la expresión más descarnada de la violencia feminicida.[1]
Desde 2016, en el Programa de Derechos Humanos (PDH) de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México monitoreamos los hallazgos de fosas clandestinas en todo el país de dos maneras: por medio de un rastreo hemerográfico en distintos medios de comunicación y por medio de solicitudes de información a las fiscalías estatales y la Fiscalía General de la República (FGR).
El contraste de ambas fuentes nos permite reconstruir, aunque de forma parcial, el universo de fosas clandestinas en el país.
¿Qué criterios utilizamos para vincular fosas clandestinas con feminicidios?
El Código Penal establece ciertas características bajo las cuales el asesinato de una mujer debe investigarse como feminicidio.
Estas son signos de violencia sexual, lesiones degradantes (previo o posterior a la privación de la vida), antecedentes de violencia familiar, laboral o escolar por parte del perpetrador, la existencia de una relación sentimental afectiva o de confianza, la existencia de amenazas, que la víctima haya sido incomunicada previo a su muerte y que su cuerpo sea expuesto en un lugar público.
Además de considerar lo anterior, nosotras hemos sistematizado ciertas características que se repiten de forma recurrente en las muertes violentas de mujeres vinculadas con fosas clandestinas.
Ilustración: Estelí Meza
Así, para aquellos casos donde no contamos con toda la información, consideramos como posible feminicidio aquellas muertes donde identificamos tres patrones: 1) enterramiento (inhumación) individual de la víctima o inhumación de la víctima acompañada de otras mujeres o menores de edad; 2) presencia de signos de tortura y violencias específicas, como estrangulamiento y asfixia, golpes y la inmovilización de la víctima previo a su muerte; 3) si se cumple alguno de los dos criterios anteriores, a pesar de que el motivo del asesinato no sea explícitamente por violencia de género, por ejemplo, un robo o una disputa familiar.
Dos fenómenos cada vez más cercanos
Este análisis contempla sólo aquellas fosas clandestinas vinculadas a feminicidios o posibles feminicidios ocurridos entre 2020 y 2024. En total, documentamos 67 fosas, distribuidas de la siguiente manera: 10 en 2020, 7 en 2021, 12 en 2022, 7 en 2023 y 31 en 2024.
Como puede observarse en la gráfica, 2024 es el año con más fosas documentadas hasta ahora, equivalente al 46 % del total, lo cual indica una agudización del fenómeno.
Gráfica 1.Fosas clandestinas vinculadas a casos de feminicidio (2020 – 2024)
En estos años, este fenómeno se observó en 23 de 32 estados, con el 56 % de los casos concentrándose en las siguientes entidades: Sonora con 8 casos (12 %), Chihuahua con 7 casos (10 %), Guerrero con 6 casos (9 %), Guanajuato con 5 casos (7 %) y Ciudad de México, Hidalgo y Michoacán con 4 casos respectivamente (6 %, 18 % total).
Mapa 1. Estados con fosas clandestinas vinculadas a feminicidios
Elaboración propia
¿Qué hay detrás de estas fosas?
Una fosa clandestina no debe entenderse como un hecho violento aislado, sino como parte de una cadena criminal que incluye otros delitos, en este caso, el feminicidio.
Al analizar la información disponible, identificamos por lo menos tres posibles causas detrás de estas fosas: 1) violencia machista, 2) disputas familiares, 3) dinámicas criminales.
Fosas por violencia machista
Las fosas consecuencia de la violencia machista son aquellas motivadas por la intención de dañar a la víctima por razones de género.
Este es el tipo de fosa más común que hemos documentado y, en general, representa el último eslabón de un problema sistémico que conocemos bien: la vida de una mujer es arrebatada de forma violenta, por una persona de confianza o un completo desconocido, a causa del machismo y la misoginia.
En 26 de los 67 casos documentados (39 %), las mujeres fueron asesinadas por un hombre con quien mantenían algún tipo de relación romántica, familiar o amistosa.
En 20 de estos casos (30 %), el feminicidio fue cometido por una pareja sentimental (esposos, ex parejas o novios), mientras que en 6 casos (9 %), las víctimas fueron asesinadas por miembros de su familia, en dos casos en mano de sus propios hijos.
En Durango, Anastasia fue asesinada violentamente por su hijo, Antonio, quien no sólo la dejó inconsciente después de golpearla repetidas veces, sino que además prendió fuego a la habitación y después regresó por el cuerpo quemado de su madre para enterrarlo en el patio de su propia casa.
En Baja California Sur, Leslie Desireé, de 30 años, fue asesinada por su medio hermano tras evitar que este abusara sexualmente de ella. Su cuerpo fue envuelto en plástico antes de ser enterrado cerca de la carretera La Paz-Ciudad Constitución.
Además, en al menos tres casos, las mujeres fueron asesinadas por hombres desconocidos.
Destacamos dos incidentes: por un lado, el feminicidio de Paola Andrea, una estudiante de psicología de 23 años, estrangulada por Sergio Daniel, el conductor de DiDi responsable de llevarla a su casa después de salir con unas amigas, quien enterró su cuerpo cerca de un dren, entre escombros y basura.
Por otro lado, una serie de casos de violencia extrema reiterada a manos del feminicida de Atizapán, un hombre de alrededor de 71 años al momento de ser detenido, quien por más de 20 años asesinó a más de 19 mujeres y las enterró en su propia casa.
Fosas por disputas familiares
Las fosas ligadas a disputas familiares son aquellas donde, si bien la motivación detrás es económica, las formas de privación de la vida de las víctimas cumplen con varios de los criterios señalados antes.
Identificamos 3 fosas (5 %) que son consecuencia de disputas familiares por temas económicos. En las tres fosas los perpetradores mantenían un vínculo cercano con la víctima.
En una fosa, identificada en Ciudad de México, se localizó a Ivonne, secretaria del Juzgado de Distrito en el Poder Judicial de la Federación.
La línea de investigación que se sigue al día de hoy apunta como responsable a su pareja sentimental, luego de que Ivonne desapareciera tras cobrar el dinero de una deuda.
Las otras dos fosas están vinculadas al delito de robo. En una fosa en Ciudad Juárez se encontró a Agustina, de 67 años, asesinada por su sobrino político después de una discusión por una propiedad. En otra fosa, en San Luis Río Colorado, en Sonora, se localizó a Aseret de 26 años, quien fue estrangulada en su propia casa por su cuñado. Su hermana y su novio habían planeado matarla antes de robarle dinero.
Fosas por dinámicas criminales
En este análisis destacamos aquellas fosas del crimen organizado vinculadas a delitos particulares, como trata de personas y la desaparición de mujeres.
Sólo consideramos aquellas fosas en donde se observa violencia asociada al delito de feminicidio o donde sólo se enterraron cuerpos de mujeres. Este patrón se observa en 11 de 67 casos (16 %).
En particular, destacamos una fosa en Oaxaca que utilizaron personas presuntamente vinculadas con delitos de privación de la libertad, como la trata de personas en su modalidad de reclutamiento forzado.
En ella se hallaron los cuerpos de tres mujeres, entre ellas Cassandra Ramírez, madre de dos niñas, quien fue engañada por medio de Facebook con la promesa de un empleo y después asesinada e inhumada junto a otras víctimas.
Es relevante señalar que hemos notado que algunas de las fosas vinculadas con el crimen organizado refuerzan estructuras de poder masculinas bajo la lógica de destruir al enemigo a través del cuerpo de la mujer vinculada a él[2].
En Sonora, dos mujeres familiares de Héctor Luis “El Güero” Palma, uno de los fundadores del Cártel de Sinaloa, fueron secuestradas, privadas de su libertad durante un año entero y asesinadas e inhumadas en un terreno baldío en Ciudad Obregón.
Gráfica 2. Clasificación de perpetrador por fosa
Elaboración propia
¿Quiénes son las mujeres que se encuentran en estos sitios atroces?
Enfermeras, maestras, estudiantes y comerciantes, mujeres que un día salieron de casa y nunca volvieron. En total, 95 mujeres fueron encontradas en estos sitios atroces, de quienes sólo conocemos la identidad de 70 y la edad de 66.
Las edades varían, estas van desde los 9 años hasta los 67 años, casi todas entre los 20 y 30 años. El promedio de edad es de 31 años, lo que sugiere que las mujeres jóvenes son más vulnerables a sufrir este delito.
Además, al menos 12 de las mujeres asesinadas eran madres, cinco de ellas enterradas junto con sus hijos, hijas y nietos entre las edades de 7 y 13 años.
Esto le sucedió a Irlanda Rocío, de 42 años y madre de dos hijos, asesinada por su pareja sentimental, Iván Ernesto, quien también mató a su hija Emily, de 9 años, y a su hijo Dominik, de 3.
Iván enterró a Rocío y Emily en el jardín de su casa, mientras que aventó el cuerpo de Dominik cerca de unas vías de tren. Dominik presentaba huellas de tortura e Irlanda Rocío fuertes golpes en su cuerpo.
No sólo son las madres las que aparecen en estos sitios atroces, sino también las que encuentran.
Este es el caso de Nora Lira, quien encontró en una de estas fosas a su hija Fernanda de 17 años, tras buscar, con pico y pala, por más de dos años en el desierto de Sonora. La búsqueda de Nora la ha llevado a localizar a más de 100 personas desaparecidas.
Otro dato a destacar es que cuatro de las mujeres identificadas estaban embarazadas, tres de ellas asesinadas a mano de sus parejas sentimentales.
Erika, que tenía 7 meses de embarazo, discutió con su novio, Luis Jovani, quien posteriormente la mató y la enterró en un inmueble. La fecha estimada del nacimiento del bebé de Erika era enero de 2025.
¿En dónde se encuentran las fosas vinculadas a feminicidios?
Entre jardínes propios, brechas, ranchos, cerros y minas emergen los cuerpos de víctimas de feminicidio, enterrados en el anonimato por la impunidad que permite su desaparición.
De los 67 casos documentados, 24 fosas (36 %) fueron localizadas en inmuebles privados, en 7 de estos 24 casos fueron encontradas en los hogares de las víctimas, lo que equivale al 10 % del total de las fosas documentadas.
La alta incidencia de fosas clandestinas en domicilios propios podría estar relacionada con el hecho de que los perpetradores suelen ser las parejas sentimentales de las víctimas, lo que confirma que la violencia de género ocurre de manera principal dentro de relaciones personales y en el ámbito privado.
Otros espacios en los que se localizaron estas fosas son en predios abandonados (13 %), ranchos (7 %), brechas (6 %), cerros (4 %), caminos (4 %), terrenos baldíos (3 %), drenes (3 %) y en casos individuales en un salón de fiestas, un basurero municipal, una mina y una cisterna.
Gráfica 3. Clasificación de espacios de hallazgo
Elaboración propia
Fosas con nombre y apellido
En una considerable cantidad de casos documentados, las víctimas fueron localizadas gracias a que sus familias las reportaron como desaparecidas e impulsaron acciones de búsqueda inmediata o porque los perpetradores confesaron sus crímenes.
En más del 80 % de los casos las mujeres pudieron ser identificadas. Esto ha sido clave para determinar no sólo su identidad, sino comprender los motivos detrás de su asesinato y los perpetradores de estos crímenes atroces.
Asimismo, esto nos permitió confirmar que los patrones de violencia que observamos corresponden al delito de feminicidio.
No obstante, nos resulta inevitable pensar en el gran número de mujeres que hoy pueden estar enterradas en sus propios domicilios o en los domicilios de sus parejas sin ser encontradas.
¿Qué pasa con el 20 % restante de las mujeres que fueron encontradas en estos sitios atroces y que a la fecha no han sido identificadas? ¿Por qué no sabemos nada de ellas? ¿Cuántas mujeres desaparecidas son en realidad víctimas de feminicidio y están enterradas en algún lugar esperando a ser encontradas?
La visualización de datos estuvo a cargo de Fernanda Lobo Díaz del Programa de Derechos Humanos (PDH)
Mariana Marchand Moreno: Colaboradora del Programa de Derechos Humanos (PDH) de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México
Andrea Horcasitas: Encargada del Programa de Derechos Humanos (PDH) de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México
[1] Este artículo es un adelanto del informe “Trazar la ausencia, caminar la esperanza. Análisis de hallazgos de fosas clandestinas en México (2006 – 2024)”, el cual publicaremos en junio de 2025.
[2] Retomamos a Rita Segato para argumentar que el cuerpo de la mujer se consolida como la extensión del hombre al que se le asocia, por lo que violentarlo, ultrajarlo o destruirlo implica atacar indirectamente al bando criminal o individuo enemigo. Rita Segato, Las nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres, 2014.
**Esta es una publicación original que se realizó en Revista Nexos, pero que compartimos con su consentimiento de las autoras y que puedes consultar aquí.