Con apenas 1 año y 3 meses, Huganda es una perrita pastor belga que recién se integró al equipo K9 de la Policía Municipal y la cual está entrenada para la detección de armas de fuego y explosivos.
La perrita cuenta con adiestramiento para localizar armamento y materiales explosivos, capacidades que la convierten en un recurso importante en las labores de inspección en espacios con alta concentración de personas.
Debuta Huganda, una perrita de 1 año y 3 meses recién incorporada al grupo #K9 de la Policía Municipal de #CiudadJuarez, en operativo tras amenaza de bomba en la escuela primaria Fidel Ávila. pic.twitter.com/4xgFQWPQ4W
— Circuito Frontera (@Circuitofronte1) January 19, 2026
Y llegó a Ciudad Juárez, luego de que dos elementos del grupo canino de la corporación acudieron a un curso intensivo de dos semanas en San Antonio, Texas, donde concluyeron su capacitación con la recepción del binomio canino.
La donación de este nuevo elemento se concretó al finalizar ese entrenamiento, como parte de la cooperación binacional en materia de seguridad, lo que permitió reforzar las capacidades operativas del grupo K9 de la Policía Municipal.
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Aunque se trata de su primera intervención formal, la perrita mostró un desempeño acorde a su entrenamiento, al recorrer aulas y áreas comunes sin incidentes, como parte de un protocolo preventivo que busca descartar riesgos en la instituación educativa.
Descartan explosivos en escuela
Este lunes, Huganda debutó dentro de la corporación tras participar en su primer operativo realizado en la Escuela Primaria Fidel Ávila, ubicada en el cruce de Zacatecas y Parral, de la colonia Fidel Ávila, tras recibir una alerta al 911 donde donde se reportó una presunta amenaza de bomba.
Debido a la situación, se solicitó el apoyo especializado del agrupamiento K-9, donde personal operativo acudió al plantel junto con el ejemplar canino Huganda, entrenada de forma específica para la detección de explosivos en espacios cerrados.
Durante el operativo, la perrita realizó una revisión exhaustiva en aulas, pasillos, áreas administrativas y espacios comunes, un recorrido que permitió evaluar cada zona del plantel con precisión, disciplina y apego a los protocolos establecidos para este tipo de situaciones.
La intervención concluyó sin que el ejemplar emitiera señal alguna de alerta, lo que se descartó la presencia de artefactos explosivos, así como se confirmó que no existía riesgo para estudiantes, docentes ni personal.







