El cáncer de mama es el padecimiento que con mayor frecuencia identifican entre los casos atendidos con radioterapia en el Centro de Radioterapia Zona Norte, donde pacientes con distintos tipos de tumores son valorados para determinar si requieren tratamiento mediante radiación.
Luis Mauricio Acosta, director del Centro de Radioterapia Zona Norte, señaló que entre las mujeres también reciben pacientes con cáncer cervicouterino y de útero, mientras que entre los hombres mencionó casos de próstata, hueso y colon que pueden requerir este tratamiento.

La radioterapia se utiliza principalmente contra tumores sólidos, aunque recibirla depende del tipo de cáncer, su localización y las condiciones de cada persona, por lo que una valoración especializada determina quién puede someterse al procedimiento y bajo qué esquema.
Tratamiento individual
Los pacientes no llegan directamente al centro para solicitar radioterapia, pues deben ser referidos desde un hospital de segundo nivel después de una valoración previa por oncología médica o cirugía oncológica, según explicó Acosta durante un recorrido por las instalaciones.
Una vez recibida la referencia, un médico radiooncólogo determina si la persona es candidata al tratamiento y establece aspectos como la dosis de radiación, número de sesiones y esquema requerido de acuerdo con las características particulares de cada caso.
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Antes de comenzar las sesiones, el paciente pasa por una simulación mediante tomografía para obtener imágenes y reproducir la posición que mantendrá durante el tratamiento, un procedimiento necesario para determinar dónde deberán concentrarse posteriormente los haces de radiación.
En algunos casos se utilizan máscaras termoplásticas y otros dispositivos de inmovilización que mantienen al paciente en la misma posición durante cada sesión, pues movimientos pequeños pueden modificar el sitio donde debe aplicarse la radiación previamente calculada.
Mayor precisión
La radioterapia externa se administra mediante un acelerador lineal que convierte energía eléctrica en radiación capaz de dañar el ADN de las células cancerígenas, mientras la planeación busca concentrar esa energía sobre el tumor y reducir la exposición de tejidos cercanos.
El tratamiento también considera los cambios físicos que pueden presentarse durante varias semanas, pues una reducción del tumor o la pérdida de peso puede modificar la posición inicialmente calculada y hacer necesaria una nueva simulación para ajustar las sesiones restantes.
Acosta explicó que una sesión dentro del búnker con el acelerador lineal puede durar entre tres y cinco minutos, aunque la cantidad total de aplicaciones depende del cáncer, las condiciones individuales y el esquema establecido por el especialista.
Otra alternativa
El centro también dispone de braquiterapia de alta tasa, una modalidad en la cual una fuente radiactiva de iridio se coloca mediante dispositivos cerca de la zona que requiere tratamiento, en lugar de administrar la radiación desde el exterior.
Esta alternativa se utiliza principalmente en determinados casos de cáncer cervicouterino, útero y algunas lesiones de piel, según Acosta, quien explicó que las personas pueden recibir entre dos y cinco sesiones con una duración aproximada de cinco a diez minutos.
La elección entre radioterapia externa, braquiterapia u otro tratamiento no depende únicamente del diagnóstico de cáncer, pues requiere valoración especializada y una planeación individual que determine cómo aplicar la radiación de acuerdo con el tumor y las condiciones de cada paciente.







