Ximena Elisa González Caballero comenzó la universidad sin las aulas que normalmente acompañan ese momento. Entró a Diseño de Interiores en 2020 y durante dos años estudió a distancia, hizo proyectos desde casa y recurrió también al aprendizaje por cuenta propia.
Cuatro años después, su espacio de aprendizaje estaba a más de 10 mil kilómetros de Ciudad Juárez. En 2024 llegó a Nagoya, Japón, para un intercambio académico que inicialmente duraría seis meses y que finalmente se extendió durante un año.
Ese desplazamiento, de estudiar desde casa a desenvolverse sola en otro país, atraviesa la historia universitaria que Ximena relató a la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) después de graduarse el 10 de septiembre de Diseño de Interiores.
Desde casa
La pandemia marcó los primeros años de su formación. Sin la experiencia presencial de las aulas, Ximena desarrolló trabajos desde casa, buscó información por su cuenta y se acercó a sus profesores para fortalecer habilidades que comenzaba a descubrir.
Con el avance de la carrera, su interés salió también de los espacios interiores para llegar a los objetos que los habitan: comenzó a trabajar con muebles, cerámica y alfombras, además de explorar técnicas como tejido tradicional en telar, punch needle y tufting.
Parte de esa exploración terminó en arteliza.mx, el pequeño emprendimiento donde desarrolla piezas con esas técnicas, una extensión de los intereses creativos que, según contó, encontró mientras cursaba sus materias.
“En mis clases me ayudaron a explotar toda esta creatividad. Durante todo mi proceso de materias aprendí muchas cosas, encontré muchos hobbies que a mí ahorita me encantan y me permiten tener mi pequeño emprendimiento”, relató.
Llegar a Japón
Ximena había buscado desde los primeros años de la carrera una oportunidad para estudiar fuera de México. Esa posibilidad llegó en 2024, cuando viajó a la Universidad de Meijo, en Nagoya, para una estancia que terminaría durando el doble de lo planeado.
La experiencia también significó aprender actividades cotidianas que hasta entonces no formaban parte de su vida: desplazarse sola entre aeropuertos y ciudades, utilizar el transporte público japonés, vivir por su cuenta y comunicarse en otro idioma.
“Aprendí a moverme, tanto en el avión, en los aeropuertos, como en las ciudades de Japón, en el metro, a vivir sola”, contó Ximena, quien durante ese periodo convivió con estudiantes procedentes de Alemania, Taiwán y China.
El japonés dejó de ser únicamente una barrera cotidiana. Escucharlo todos los días y tomar clases del idioma durante su estancia le permitió comenzar a utilizarlo y desenvolverse con mayor facilidad, según relató a la Universidad.
Pero Japón no quedó solamente como experiencia de viaje. La convivencia con sus espacios y cultura tradicional se incorporó a su formación como diseñadora y alimentó la investigación que realizó sobre las casas japonesas para desarrollar su tesis.
Volver a Juárez
Al regresar a Ciudad Juárez, Ximena terminó sus materias, presentó su tesis y comenzó el siguiente desplazamiento de su trayectoria: pasar de los proyectos universitarios a demostrar que podía desarrollar trabajo profesional sin contar todavía con experiencia laboral.
Los trabajos elaborados durante la carrera funcionaron entonces como una primera carta de presentación. Para Ximena, ese material permitió mostrar sus capacidades cuando todavía no podía respaldarlas con años de experiencia en un empleo.
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“Como no tienes experiencia, entonces ¿cómo vas a demostrar que eres capaz de hacer las cosas? Los trabajos que se van haciendo durante tu carrera, tus materias, es lo que te ayuda, es lo que te impulsa a conseguir oportunidades”, explicó.
Realizó sus prácticas profesionales en PROIECTA Interiorismo y, de acuerdo con su testimonio difundido por la UACJ, al terminarlas recibió una oferta para quedarse en el equipo, donde trabaja con renders, materiales, texturas y personalización de espacios.
“Básicamente, yo estuve desempleada como 20 minutos”, recordó sobre ese tránsito entre las prácticas y su incorporación al trabajo.
Otra escala
La distancia recorrida durante esos años también modificó la escala con la que Ximena piensa ahora su profesión. Haber vivido y estudiado fuera del país le permitió imaginar su trabajo más allá de Ciudad Juárez.
“La Universidad me dio la oportunidad de irme a Japón. Al regresar puedo decir que puedo hacer mi vida donde yo quiera, tengo los conocimientos para trabajar en donde yo quiera y eso es lo que me dio esa confianza”, dijo.

Antes de Japón estuvieron las clases desde casa, las maquetas y proyectos, las técnicas aprendidas y las noches de trabajo que, recuerda, también compartieron sus padres y su hermano mientras permanecían despiertos acompañándola.
Su recorrido universitario terminó el 10 de septiembre con una graduación presencial, lejos de aquellas primeras clases frente a una pantalla. La etapa que comenzó dentro de casa terminó después de haber ampliado, literalmente, el espacio desde el que Ximena imagina dónde puede trabajar.








