Por décadas, Ciudad Juárez ha ensamblado productos diseñados en otros lugares; para cambiar esa dependencia, el siguiente paso tendría que ocurrir antes de la línea de producción: generar conocimiento, ingeniería y empresas capaces de desarrollar productos desde la frontera.
En este sentido, Isaac Leobardo Sánchez Juárez, encargado del Laboratorio de Economía de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), planteó en entrevista con Circuito Frontera que la ciudad necesita transitar hacia una política industrial que genere capacidades productivas locales y no solo atraer inversión extranjera para ensamblar aquí.

Su propuesta parte de una diferencia fundamental: recibir plantas extranjeras genera actividad económica y empleo, pero desarrollar diseño, tecnología y empresas propias permitiría que una mayor parte del conocimiento utilizado por la industria se produzca y permanezca en la región.
Sánchez Juárez identifica oportunidades en electromovilidad, semiconductores, dispositivos médicos, autopartes inteligentes, software y logística, sectores donde es posible aprovechar la experiencia manufacturera acumulada por Juárez para construir una industria con mayor participación local.
Crear conocimiento
Para dar ese salto, el economista coloca a las universidades y tecnológicos dentro de la estrategia productiva: plantea invertir en centros de diseño e ingeniería capaces de generar conocimiento aplicado a las necesidades industriales, en lugar de limitar la formación al suministro de trabajadores.
La propuesta implica conectar formación, investigación e industria para desarrollar capacidades que actualmente se encuentran principalmente fuera de las plantas locales, aunque demostrar su viabilidad requeriría conocer qué infraestructura universitaria ya existe, cuánto financiamiento necesitaría y qué empresas participarían.
“Tenemos que generar centros de diseño, centros de ingeniería en las universidades, en los tecnológicos, para que podamos generar conocimiento que después pueda ser utilizado por las empresas y podamos nosotros mismos empezar a generar nuestros propios productos”, expuso.
El especialista también plantea desarrollar empresas nacionales en sectores vinculados con las capacidades industriales de la frontera, de manera que la inversión extranjera conviva con compañías locales y éstas puedan incorporarse progresivamente a cadenas productivas de mayor valor.
Más que maquila
La diversificación que propone no termina en la manufactura: Sánchez Juárez identifica al comercio, los servicios y distintas modalidades de turismo como actividades que podrían compartir mayor peso económico con la industria y disminuir la concentración de la ciudad en la maquila.
“Lo que Juárez requiere es ya eliminar la hiperconcentración en maquiladora sin que estemos diciendo que desaparezca, para nada estamos diciendo eso, sino simplemente hacer una transición, una política industrial activa”, explicó.
“Tenemos que generar centros de diseño, centros de ingeniería en las universidades.” — Isaac Sánchez Juárez, LABE-UACJ
Sin embargo, el cambio tampoco depende de abrir centros universitarios, pues deben incluirse las condiciones necesarias para la formación de capital humano especializado, disponibilidad de energía, movilidad e infraestructura, además de una política pública sostenida para desarrollar empresas nacionales.
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La propuesta del profesor aún deja una pregunta por responder: cuánto está dispuesta Juárez a invertir para cambiar décadas de ensamblar productos ajenos por diseñar y desarrollar conocimiento para construir una industria con mayor participación local.







