El posible cierre comercial del Puente Libre podría provocar algo más que cambios en las rutas de transporte: algunas empresas que dependen del intercambio entre Ciudad Juárez y El Paso considerarían trasladar sus operaciones fuera de la región.
Un estudio del Instituto Hunt para la Competitividad Global encontró que el 11.8 por ciento de las empresas encuestadas vinculadas directamente al comercio transfronterizo contemplaría reubicarse si se elimina el procesamiento de carga en este puente internacional.
La investigación, encargada por la Cámara de Comercio de El Paso, analiza las consecuencias económicas de la modernización del cruce, también conocido como BOTA, y plantea que la decisión podría modificar la permanencia de algunas compañías fronterizas.
Empresas en riesgo
El estudio también estima que el 10.9 por ciento del tráfico comercial podría desviarse fuera de la región Paso del Norte, aunque se trata de una proyección distinta al porcentaje de empresas que considerarían cambiar de ubicación.
Alejandro González Figueroa, vicepresidente de la Zona Norte de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), advirtió que reducir la infraestructura comercial disponible podría afectar la capacidad de Ciudad Juárez para conservar empresas y atraer nuevas inversiones.
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“¿Cómo es posible que en muchas de las otras fronteras están creciendo los puentes o las casetas para procesar y aquí en Juárez estén decreciendo, por un lado? ¿Qué pasa con eso? Pues, nos llevan a que nuestra zona pierda competitividad”, cuestionó.
La preocupación surge ante la decisión de Estados Unidos de modernizar el Puente Libre para mejorar el procesamiento de peatones y vehículos particulares, pero eliminar las operaciones comerciales, con obras previstas entre principios de 2028 y el verano de 2031.
El impacto económico
El Instituto Hunt calculó que la modernización tendría un saldo económico negativo para el condado de El Paso, equivalente a mil 59 empleos por año entre 2028 y 2036, después de considerar los beneficios y pérdidas proyectados.
Estas cifras corresponden a escenarios económicos, no a despidos confirmados, mientras que las encuestas fueron voluntarias y no representan estadísticamente a todas las empresas de la región, por lo que tampoco permiten afirmar que ya exista una salida empresarial.
“No hay la infraestructura, eh, tanto interior en la aduana como al exterior. Pues, si así saturamos calles, imagínense, mandar otro 30%, pues, se va a hacer un caos”, advirtió González Figueroa sobre el puente Zaragoza.
Para los transportistas, la alternativa de concentrar más operaciones en Zaragoza plantea un problema adicional para la movilidad urbana, mientras que las empresas deberán evaluar si las condiciones de los cruces fronterizos permiten mantener sus compromisos comerciales desde Ciudad Juárez.








