“Nunca me interesó ser estrella, me interesó ser actriz”, dijo Luisa Huertas al explicar una vocación que, después de 57 años de carrera profesional, sigue ligada a contar historias sobre lo que ocurre en la sociedad y a participar en causas sociales.
Durante un encuentro con medios celebrado el 23 de octubre en el Centro Cultural de las Fronteras, dentro del Festival Cultural de Otoño UACJ 2026, la actriz habló de su oficio y del compromiso que encuentra en el teatro, el cine y la televisión.
Para Huertas, interpretar un personaje implica acercar al público a experiencias y conflictos que necesitan ser escuchados: “Los actores hablamos de lo que pasa en la sociedad o de lo que pasó en otros momentos, o de lo que puede llegar a pasar”.
Esa manera de entender la actuación también acompaña su participación fuera de los escenarios, donde mantiene su postura frente a los problemas del país: “Yo voy a seguir protestando, denunciando y participando en las luchas por la justicia”, afirmó.
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En su trayectoria, Chihuahua ocupa un lugar que une el trabajo con los afectos, especialmente por su relación con el dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda, a quien describió como un hermano y cuyas obras llevó a distintos escenarios de México.
Entre las puestas en escena que recordó están La mujer que cayó del cielo, Sazón de mujer, en la que compartió escenario con Angelina Peláez y Julieta Egurrola, y La Malinche, títulos que forman parte de ese recorrido artístico.
“Yo me hice una familia chihuahuense, es la familia Rascón, la familia Serrano Rascón, y pues toda la gente del teatro”, expresó al hablar del vínculo que construyó con el estado y de las personas que encontró a través de su profesión.
Al dirigirse a las nuevas generaciones, Huertas defendió el acercamiento al arte como una posibilidad de comprender otras realidades: “Yo creo que el arte y la cultura enaltecen al ser humano y qué bueno que los jóvenes se aferren a ello”, señaló.








