La posible salida del transporte de carga del Puente Internacional Córdova-Américas, mejor conocido como Puente Libre, no sólo cambiaría una ruta de cruce, también podría afectar al sector industrial y transportistas que dependen del movimiento diario de mercancías entre Juárez y El Paso.
Manuel Sotelo Suárez, vicepresidente nacional de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga, dijo que el proyecto de las autoridades estadounidenses recibió el rechazo de empresas de ambos lados de la frontera, por el impacto que tendría para la economía regional.

El Puente Libre forma parte de una red de cruces que sostiene operaciones industriales, tiempos de entrega y cadenas de suministro entre Ciudad Juárez, El Paso, Santa Teresa y Tornillo, por lo que el cambio podría modificar la logística fronteriza.
Cruce estratégico
De acuerdo con Sotelo, más de 250 empresas estadounidenses se han sumado contra la decisión, debido al impacto que tendría para la economía regional y para la capacidad de recibir mercancías desde México.
Comentó además, el sector empresarial de El Paso impulsó la realización de un estudio del Hunt Institute y la Universidad de Texas en El Paso (UTEP), para medir el golpe económico que podría generar la eliminación de carga en ese cruce.
“Nos hemos unido, ya hay más de 250 empresas americanas, no nada más paseñas, que están en contra de esta decisión. Incluso se acaba de hacer, se le pidió un estudio a Hunt Institute, que es un instituto muy prestigiado en Estados Unidos, aquí en UTEP”, explicó.
Impacto logístico
El representante transportista advirtió que el puente Córdova-Américas cuenta con seis casetas para recibir mercancía, dentro de un corredor regional que suma 19 puntos de revisión para la entrada de carga hacia Estados Unidos.
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De manera que si esa capacidad desaparece, algunas empresas podrían buscar otras fronteras para mover sus productos, lo que afectaría directamente a transportistas, industria maquiladora, operadores logísticos y trabajadores ligados al comercio exterior.
El representante del sector transportista indicó que a la posible pérdida de capacidad en infraestructura se suma otra presión: la incertidumbre que viven operadores mexicanos al cruzar hacia El Paso por exigencias migratorias y laborales de Estados Unidos.
Operadores bajo presión
“Ya ellos están aprendiendo lo que es hacer cabotaje en la ciudad de El Paso y ya le están diciendo a sus patrones, sabes que este movimiento no lo hago porque voy a perder mi visa”, señaló.
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El problema también impacta la disponibilidad de operadores, ya que algunos conductores ya enfrentan negativas en la renovación de su visa hasta demostrar dominio básico de inglés ante personal consular durante su trámite.
En este sentido, para los transportistas, la combinación de menos cruces disponibles, mayor presión sobre operadores y el riesgo de perder competitividad puede profundizar el déficit de choferes y complicar aún más el comercio regional.







