Ciudad Juárez tiene una oportunidad para incorporarse a la industria de semiconductores ante la reorganización productiva de Norteamérica, aunque aprovecharla dependerá de que México avance hacia procesos de mayor valor y encuentre un equilibrio comercial entre Estados Unidos y China.
Isaac Sánchez Juárez, encargado del Laboratorio de Economía de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), consideró que la revisión del T-MEC puede favorecer la producción regional de chips y abrir espacio para que esta frontera participe en esa cadena industrial.
La oportunidad coincide con la estrategia de Estados Unidos para fortalecer las cadenas productivas de su país y disminuir su dependencia de insumos procedentes de otros países, un tema incluido en las conversaciones preparatorias para la revisión conjunta del T-MEC.
El especialista explicó que en marzo de este año, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos informó que México y ese país acordaron discutir mecanismos para incrementar la producción dentro de Norteamérica y reducir las importaciones externas al tratado.
La oportunidad
Para Sánchez Juárez, los semiconductores representan una posibilidad para que México participe en actividades industriales de mayor valor, particularmente en procesos vinculados con el empaquetado y prueba de chips, en lugar de concentrar su participación productiva en el ensamble.
“Podríamos ser los proveedores de chips para la región de Norteamérica, utilizando inversión norteamericana o americana. Esa es una”, explicó Sánchez Juárez al plantear las oportunidades que, desde su perspectiva, puede generar la reorganización industrial de la región.
En este sentido, Ciudad Juárez aparece dentro de planes públicos relacionados con este sector: el Gobierno de Chihuahua informó que el Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar de San Jerónimo, el cual contempla semiconductores, electromovilidad, dispositivos médicos y baterías entre sus actividades estratégicas.
“Podríamos ser los proveedores de chips para la región de Norteamérica” Isaac Sánchez Juárez, LABE-UACJ
La estrategia también coincide con el proyecto federal Kutsari, presentado por el Gobierno de México, para desarrollar capacidades nacionales de diseño, fabricación, ensamblaje, empaquetado y prueba de semiconductores hacia 2030.
El dilema chino
La posibilidad aparece mientras México mantiene una relación comercial relevante con China: cifras de la Secretaría de Economía indican que ese país representó 17.3 por ciento de las importaciones mexicanas acumuladas en 2026, con un valor de 65 mil 757 millones de dólares.
“Nosotros necesitamos que lleguen componentes chinos para poder aprender a hacerlos, para después nosotros sustituir esas importaciones; si de entrada nos dicen que no pueden llegar, pues nos van a limitar mucho”, explicó Sánchez Juárez.
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El planteamiento significa que existen proyectos públicos para incorporar a Ciudad Juárez a la cadena de producción de semiconductores a gran escala, además de condiciones industriales que podrían aprovecharse para desarrollar procesos tecnológicos de mayor valor.
Para el especialista, el T-MEC representa la oportunidad de que México utilice la integración con Estados Unidos para construir capacidades productivas propias y no únicamente para conservar su papel como punto de ensamble.







