Entre tinta, papel y memoria, el grabado se mantiene como una herramienta para narrar la frontera desde lo cotidiano, donde artistas locales construyen imágenes que dialogan con la migración, el territorio y la identidad del norte del país.
En el taller Biznaga, ubicado en el Centro de Ciudad Juárez, el artista fronterizo Aron Venegas desarrolla una propuesta gráfica que parte de su entorno inmediato y de los procesos sociales que atraviesan la región.
Desde hace una década, su trabajo también lo presenta con el colectivo Puro Borde, donde el grabado funciona como una vía accesible para intervenir el espacio público y acercar el arte a la comunidad. Narrar desde el territorio
Imagen como resistencia
Entre los temas que aborda se encuentra la migración, la violencia y el desplazamiento, las cuales se integran en una narrativa visual que busca dejar constancia de lo que sucede en el presente.
“Es un espacio agresivo que nos afecta todos los días, aunque a veces no lo notemos”, manifestó el artista fronterizo.
En su obra, el muro fronterizo aparece como uno de los símbolos centrales, el cual define la vida en la región, tanto en su dimensión física como en su impacto cotidiano, ya que forma parte para quienes habitan en este territorio.
Para el grabador, la imagen funciona como una forma de resistencia que permite documentar y preservar la memoria de la frontera, en un contexto donde los procesos sociales se transforman y exigen ser registrados.
Gráfica: herramienta social
El trabajo de Venegas parte también de la accesibilidad del grabado, una técnica que históricamente permite la reproducción y difusión de ideas sin depender de grandes recursos económicos o infraestructura especializada.
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“Para mí es plasmar nuestro desierto, nuestros colores, nuestra historia, nuestras narrativas (…) El grabado permite difundir ideas de forma rápida y accesible, puedes pegarlo en una pared o compartirlo sin que tenga un costo elevado”, explicó el artista.
Venegas ha desarrollado talleres dirigidos a jóvenes y comunidades, luego de que la producción gráfica también funciona como un registro de lo contemporáneo, donde cada pieza parte de experiencias personales, historias familiares o explicar el contexto fronterizo.
**ENTREVISTA DE FRANCISCO SERVÍN**







