Dos consultorios, una sala terapéutica, una farmacia, un pequeño laboratorio, rayos X y dos quirófanos formaban en 1986 la clínica donde estudiantes de Veterinaria de la UACJ comenzaron a convertir lo aprendido en experiencia con pacientes.
Cuatro décadas después, aquel espacio es el Hospital Veterinario Universitario Perros y Gatos, que recibe alrededor de mil 200 pacientes de primera consulta y supera las 3 mil 200 atenciones anuales entre revisiones, hospitalizaciones, cirugías y consultas subsecuentes.
El cambio también modificó la formación de generaciones: más de 300 estudiantes de licenciatura pasan cada semestre por áreas como medicina de perros y gatos e imagenología, además de residentes, practicantes y alumnos de servicio social.
Aprender atendiendo
Cuando abrió la entonces Clínica de Pequeñas Especies, la formación veterinaria estaba concentrada principalmente en animales de producción y la atención de perros y gatos todavía ocupaba un espacio menor dentro de la enseñanza profesional, de acuerdo con la historia recopilada por la UACJ.
Miguel Octavio Montoya Domínguez, integrante de la generación 1982-1987 y actualmente profesor de la universidad, recuerda que la apertura de la clínica permitió a los estudiantes atender pacientes bajo supervisión y desarrollar experiencia clínica fuera del salón de clases.
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Esa enseñanza se mantiene actualmente con entre ocho y 10 estudiantes de servicio social, entre 15 y 20 de práctica profesional supervisada y alrededor de 20 residentes de la Especialidad en Medicina y Cirugía de Perros y Gatos.
La atención de pacientes también incorporó herramientas para diagnosticar enfermedades mediante pruebas moleculares, además de cambios en tratamientos y protocolos para padecimientos como parvovirus, erlichiosis, moquillo canino y dirofilariosis, según la información difundida por la universidad.
Atención continua
El hospital opera durante todo el año mediante un esquema financiado con los recursos que genera por sus servicios, dinero que, según Carolina Montelongo Ponce, responsable del espacio desde 2007, se utiliza para insumos, medicamentos, mantenimiento, equipamiento y personal.
Uno de los cambios en estas cuatro décadas fue mantener vigilancia médica durante la noche para los animales hospitalizados, con residentes de la especialidad que realizan guardias y cuentan con dormitorios dentro de las instalaciones para permanecer cerca de los pacientes.
La transformación también llevó a que la antigua clínica fuera reconocida como hospital universitario en 2008, mientras la atención médica se convirtió en un espacio donde coinciden consulta, hospitalización, cirugía, diagnóstico, investigación y formación de nuevos veterinarios.
Después de cuatro décadas, la UACJ plantea construir un nuevo hospital con mayor capacidad para atención, enseñanza e investigación, aunque el hospital actual continúa recibiendo pacientes todo el año como parte de la formación práctica de quienes estudiarán y ejercerán medicina veterinaria en esta frontera.








