Un perro puede llevar a un veterinario a buscar respuestas sobre una diarrea crónica, pero la misma profesión también puede conducirlo a investigar alimentación, estudiar enfermedades relacionadas con el envejecimiento o trabajar con dragones de Komodo.
Tonatiuh Melgarejo, profesor de Ciencias Clínicas Veterinarias en Western University of Health Sciences, visitó la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez para motivar a estudiantes a ampliar su campo laboral más allá de la atención médica tradicional, durante la celebración del 50 aniversario de Medicina Veterinaria y Zootecnia.
Su propia trayectoria sirvió para mostrar esas posibilidades: ha participado en investigaciones sobre alimentación de perros y enfermedades como Alzheimer, además de trabajar con animales silvestres en diferentes países, experiencias que presentó durante tres charlas dirigidas a estudiantes de Veterinaria.
Desde la clínica
Antes de continuar su recorrido, Melgarejo tiene una pregunta por resolver en Ciudad Juárez: revisará junto con Carolina Montelongo, encargada del Hospital Veterinario Universitario, el caso de un perro maduro que enfrenta un problema pancreático, diarrea crónica y pérdida de peso.
El especialista conoció inicialmente al paciente mediante videollamada y explicó que el animal ya recibió cambios de dieta, suplementos y antibióticos sin obtener resultados, por lo que la complejidad del caso representa también una oportunidad de aprendizaje para quienes participan en su atención.
El Hospital Veterinario Universitario es además un espacio de formación donde estudiantes trabajan con pacientes reales, una dinámica que Circuito Frontera documentó previamente al recorrer sus áreas de atención y conocer cómo futuros veterinarios adquieren experiencia antes de concluir sus estudios.
Otras preguntas
Una de las investigaciones que Melgarejo presentó ante los estudiantes parte de una idea que puede resultar inesperada para quienes viven con perros: conocer qué ocurre cuando estos animales reciben una alimentación basada en plantas y sin productos de origen animal.
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Melgarejo participó en una investigación publicada en PLOS One y señaló que encontraron resultados favorables con este tipo de alimentación, aunque su explicación no debe interpretarse como una recomendación para modificar la dieta de cualquier perro sin considerar sus necesidades particulares.
Otro de los campos que presentó fue el estudio del Alzheimer, donde explicó que los perros pueden contribuir a investigar procesos relacionados con esta enfermedad, una línea científica que requiere inversiones elevadas y que todavía mantiene preguntas por responder.
Otros caminos
Su trabajo también lo llevó fuera de clínicas y laboratorios: Melgarejo señaló que ha visitado 46 países trabajando con animales como hienas, elefantes, buitres, leopardos, chacales y dragones de Komodo, experiencias relacionadas con investigación y fauna en su hábitat natural.
Ese recorrido fue el mensaje que quiso dejar a quienes estudian Veterinaria en Ciudad Juárez durante el aniversario de la carrera: la atención médica es uno de sus campos laborales, pero la investigación científica y el trabajo con otras especies también ofrecen posibilidades profesionales.
Después de 50 años de formación veterinaria en la UACJ, las nuevas generaciones enfrentan un campo que puede comenzar atendiendo a un perro en Ciudad Juárez y extenderse hacia preguntas científicas, laboratorios o especies ubicadas al otro lado del mundo.








