Cuando se habla de migración, la imagen más repetida suele ser la de hombres cruzando ríos, puentes o viajando en grupos, aunque casi la mitad de las personas en movilidad en el mundo son mujeres, niñas y adolescentes, de acuerdo con información de la ONU.
Alejandra Higareda Patrón, directora de Malvestida, explicó que pensar en hombres y concentrarse en el momento del cruce son dos elementos que predominan en las narrativas construidas alrededor de la movilidad humana.

El contraste aparece cuando se incorpora a las mujeres: durante un ejercicio sobre imágenes asociadas con la migración, donde aparecen frecuentemente acompañadas por hijas e hijos, aunque la maternidad tampoco representa la experiencia de todas, señaló la también consultora de ONU Mujeres.
Una sola imagen
En la frontera entre Ciudad Juárez y El Paso, los cruces fronterizos han disminuido, pues la Patrulla Fronteriza en el sector El Paso (Border Patrol) contabilizó 14 mil 293 encuentros o deportaciones, entre octubre de 2025 y julio de 2026, lo que representa un 67.8 por ciento menos respecto al mismo periodo del año fiscal anterior, según datos de CBP.

Las estadísticas permiten observar el cambio de la movilidad en esta región, aunque la información disponible no muestra cuántas de esas personas son mujeres, ya que hace una clasificación por composición: adultos solos, unidades familiares y menores no acompañados.
Aunque considerar únicamente el cruce también puede reducir una trayectoria completa a su momento de mayor vulnerabilidad, ya que quedan fuera decisiones tomadas durante el desplazamiento, formas de organización, aportaciones a las comunidades y redes de apoyo construidas por las propias mujeres.
Incluso la palabra «migrante» resulta insuficiente para explicar todas esas experiencias: la movilidad también comprende a mujeres refugiadas que cruzaron una frontera ante situaciones de riesgo, desplazadas dentro de su país y repatriadas después de haber vivido en otra nación, dijo Higadera.
Historias completas
Esa diversidad también modifica la manera de acercarse a sus experiencias, ya que la perspectiva de género permite evitar coberturas centradas únicamente en carencias, dolor o vulnerabilidad y reconocer la autonomía de las mujeres al elegir ángulos, imágenes y formas de entrevistarlas.
Incluso señaló que la diferencia puede tener consecuencias más allá de la representación, como en casos de refugio o asilo, publicar información sensible, incluida la ubicación del albergue donde permanece una sobreviviente, puede ponerla en riesgo, por lo que la protección de sus datos forma parte de cómo se cuenta su historia.
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Contar quiénes están detrás de esos números requiere ver más allá del cruce para distinguir experiencias, decisiones y condiciones que una categoría general como “migrantes” no alcanza a explicar, agregó Higadera.
La jornada, organizada por el Instituto Municipal de las Mujeres (IMM), se realizó este martes 18 de agosto en Ciudad Juárez, la cual incluyó un taller dirigido a periodistas y personas generadoras de contenido en el Centro Municipal de los Pueblos Originarios, además de un diálogo posterior en la UACH, ambos con la participación de Higareda.
**CON INFORMACIÓN DE FRANCISCO SERVÍN**







