La reducción de los flujos migratorios no elimina el riesgo de trata de personas en la frontera, donde quienes continúan desplazándose permanecen expuestos a explotación, engaños y otros delitos que suelen pasar inadvertidos por la normalización de estas prácticas.
Dirvin García Gutiérrez, jefe de Atención a Migrantes y Movilidad Humana del Consejo Estatal de Población, explicó que la trata, el tráfico de personas y la movilidad están relacionados por las condiciones de vulnerabilidad que enfrenta esta población.

“Queremos sensibilizar sobre la trata de personas en contextos de movilidad humana, porque la movilidad, la trata y el tráfico de personas están íntimamente relacionados”, señaló.
Riesgo persistente
Aunque existe una pausa en los flujos migratorios, esto no significa que quienes todavía se desplazan hayan dejado de enfrentar riesgos de explotación, violencia o captación por redes dedicadas a distintas actividades ilícitas.
“Hay una especie de impasse con los flujos migratorios, pero esto no quiere decir que las personas en movilidad no sigan siendo víctimas de este y otra serie de delitos”, explicó.
Señaló que la trata afecta directamente la dignidad y libertad de las personas mediante distintas formas de explotación, mientras el tráfico se relaciona con el ingreso irregular a un territorio y representa un delito contra el Estado.
La jornada reunió a representantes de albergues, dependencias gubernamentales, consulados, organizaciones civiles, academia y medios para analizar la prevención, investigación, atención a víctimas y restitución de sus derechos.
Atención insuficiente
Un mapeo realizado durante dos años de trabajo de la comisión identificó que son pocas las organizaciones sociales o humanitarias con atención especializada para víctimas de trata en Ciudad Juárez y en el estado de Chihuahua.
Algunos albergues y asociaciones ofrecen alojamiento o asistencia dirigida principalmente a mujeres, pero su intervención suele ser tangencial o estar condicionada por requisitos específicos, mientras únicamente dos organizaciones presentes en la jornada atienden directamente a esta población.
“Muchas veces ha sido tan normalizado el delito de trata que pasa desapercibido y las víctimas no se asumen como tales”, señaló García Gutiérrez, durante la realización del foro.
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La jornada también abordó temas sobre los operativos de seguridad, las carpetas de investigación, los perfiles de las víctimas y los impactos psicosociales del delito, además de las estrategias necesarias para construir planes de restitución de derechos.
Visibilizar la trata en contextos migratorios permite reconocer que una menor movilidad no equivale a mayor seguridad, especialmente cuando persisten servicios insuficientes, víctimas que no identifican la explotación y un delito poco abordado públicamente.







