La lengua que utilizan las instituciones puede influir en quiénes encuentran representación dentro de ellas, pues cuando una forma de comunicación adquiere mayor presencia que otra también pueden surgir desigualdades para las comunidades que utilizan lenguas originarias.
Adrián Moreno, jefe del Departamento de Culturas Étnicas y Diversidad de la Secretaría de Cultura del Estado de Chihuahua, explicó que esta relación entre lenguaje y estructuras de poder forma parte de lo que estudia la glotopolítica.

Desde esta perspectiva, las decisiones sobre qué lenguas tienen presencia y reconocimiento en determinados espacios pueden colocar unas formas de comunicación por encima de otras, con consecuencias para las comunidades cuya lengua tiene menor participación dentro de las instituciones.
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Uno de los principales retos, de acuerdo con Moreno, está en garantizar la representación de los pueblos originarios dentro de distintos sectores de la sociedad, una discusión que traslada el lenguaje del terreno de la comunicación al de la participación.
La desigualdad lingüística aparece cuando una lengua adquiere mayor reconocimiento y presencia que otra en los espacios institucionales, una diferencia que puede limitar la representación de las comunidades que utilizan lenguas originarias como parte de su vida cotidiana.
Frente a esas diferencias, Moreno planteó el bilingüismo funcional como una alternativa para incorporar las lenguas originarias en distintos espacios, de manera que su presencia no se limite al reconocimiento y puedan utilizarse dentro de las estructuras sociales e institucionales.
El material disponible no identifica comunidades, instituciones o casos específicos donde estas barreras lingüísticas estén ocurriendo, por lo que queda pendiente documentar cómo las diferencias en el uso de las lenguas se manifiestan actualmente en Ciudad Juárez y Chihuahua.







