A pesar de que en Ciudad Juárez conviven 24 pueblos originarios, representantes de estas comunidades advierten que la discriminación continúa provocando la pérdida de lenguas, tradiciones e identidad entre las nuevas generaciones.
Zara Mérida, integrante de la comunidad chinanteca, explicó que muchas familias asentadas en la ciudad dejaron de transmitir su cultura a sus hijos, como una forma de protegerlos de experiencias de exclusión.
"Las nuevas generaciones ya no se sienten identificadas como indígenas” dice Sara Mérida, integrante de la comunidad chinanteca.
— Circuito Frontera (@Circuitofronte1) August 6, 2026
Explica cómo la discriminación provocó que muchas familias dejen de transmitir su lengua, tradiciones y costumbres a sus hijos.
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«Las personas mayores, al sufrir ese tipo de discriminación, prefieren no enseñarle su cultura a sus hijos y esto hace que las nuevas generaciones ya no se sientan identificadas como indígenas y se pierdan tanto la lengua como las tradiciones y las costumbres», comentó la también y colaboradora de la Secretaría de Pueblos y Comunidades Indígenas.
Diversidad cultural
La pérdida de estas expresiones culturales ocurre en una ciudad donde convergen comunidades provenientes de distintas regiones del país, cuya riqueza lingüística y cultural pocas veces forma parte de la conversación pública sobre la identidad fronteriza.
Explicó que en Ciudad Juárez se tiene registro de 24 pueblos originarios, aunque esa diversidad es todavía mayor porque dentro de una misma comunidad existen variantes lingüísticas que cambian de una región a otra.
En Ciudad Juárez conviven más de 24 pueblos originarios / Fotos: Francisco Servín
«Aquí en Juárez hay una cantidad de 24 comunidades diferentes, pero dentro de las comunidades hay variantes y aunque seamos mazahuas o seamos chinantecos, si el chinanteco es de una región yo a veces no le puedo entender y él tampoco me entiende a mí, aunque seamos chinantecos», comentó.
Migración constante
La movilidad también forma parte de la vida cotidiana de estas comunidades, ya que algunas familias llegan a Juárez para trabajar durante una temporada; otras deciden establecerse y algunas regresan a sus lugares de origen al no adaptarse a la ciudad o a las condiciones climáticas.
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Mérida indicó que esa dinámica también explica por qué las comunidades indígenas no se concentran en un solo sector, ya que se encuentran dispersas en distintos puntos de la ciudad, principalmente en colonias del suroriente, el poniente y el centro.
«Están dispersos en todo lo que es Juárez, normalmente se ubican en las orillas de Juárez que es en donde encuentran las casas. Todo lo que es el suroriente, Riveras, el Tribunal, Libramiento, allá por CU, aquí en el Centro, por Anapra también. En la Revolución Mexicana es donde están las colonias más grandes, pero la ubicación es dispersa, no están ubicados solo en un solo punto», comentó.
Población invisible
Fernando Motta Allen, comisionado del Consejo Estatal para los Pueblos Indígenas (COEPI), dijo que la movilidad de estas comunidades dificulta conocer el número real de personas indígenas que habitan en Juárez, por lo que el organismo realiza un censo entre quienes solicitan apoyos.

Señaló que, salvo las colonias tarahumaras, la mayoría de los pueblos originarios vive dispersa en distintos sectores de la ciudad, así como están involucrados en la vida laboral y económica de la ciudad en maquiladoras, escuelas y otros espacios comunitarios.
«Pudiera ser que enseguida de donde ustedes viven tengan de vecino a un indígena y no lo han podido identificar, porque no habla la lengua», agregó Motta Allen.
**CON INFORMACIÓN DE FRANCISCO SERVÍN**







