Max es un pastor belga que actualmente vive en el Hospital Veterinario de la UACJ, un espacio que terminó por convertirse en su hogar después de ser abandonado por su dueño.
Su llegada ocurrió después de ser atropellado y necesitar atención médica para recuperarse de sus lesiones, pero una vez terminado ese proceso nadie volvió por él y permaneció bajo el cuidado del personal del hospital.
La historia de Max permite entender otra función de este espacio, donde los animales que llegan para recibir atención también forman parte de la preparación práctica de estudiantes que aprenden a examinar, diagnosticar y atender pacientes reales.
Carolina Montelongo, encargada del Hospital Veterinario de la UACJ, recorre diariamente un lugar donde la atención médica convive con la enseñanza y cada paciente plantea a los futuros veterinarios problemas que eventualmente deberán resolver fuera de las aulas.
Pacientes reales
Después de cinco décadas, la formación veterinaria en Ciudad Juárez dispone de infraestructura donde los conocimientos clínicos pueden trasladarse hacia pacientes reales, mientras el Hospital Veterinario de pequeñas especies presta servicios a la comunidad.
Una consulta puede requerir desde medicina preventiva hasta procedimientos especializados, pues actualmente se ofrecen atención general y medicina interna, además de odontología, oftalmología, neurología, ortopedia, cardiología y oncología para animales que necesitan valoración médica, explicó Montelongo.
El trabajo también comprende vacunas, control de parásitos y asesoría nutricional, una dimensión que es importante porque el cuidado veterinario incluye hablar con las familias sobre alimentación y enfermedades que podrían afectar a sus animales en distintas etapas de su vida.
Mientras que los casos que necesitan permanecer bajo observación pueden ingresar a hospitalización, donde existen espacios diferenciados para pacientes sin enfermedades infectocontagiosas, animales con padecimientos transmisibles y gatos, además de guardia médica durante las 24 horas.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR
El hospital dispone además de rayos X, ultrasonografía y ecocardiografía, junto con cirugía de tejidos blandos, ortopedia, laparoscopia y endoscopia, servicios que muestran cuánto se ha especializado la atención veterinaria desde aquellos primeros espacios construidos para la enseñanza.
Aprender atendiendo
La diferencia frente a una clínica convencional está detrás de cada paciente: pues el Hospital forma parte de la infraestructura académica del Departamento de Ciencias Veterinarias y permite que estudiantes trasladen conocimientos adquiridos durante la carrera hacia situaciones clínicas.
La enseñanza tampoco termina al concluir la licenciatura, pues la UACJ mantiene una Especialidad en Medicina y Cirugía en Pequeñas Especies y quienes buscan ingresar deben acreditar una estancia rotatoria dentro del propio Hospital Veterinario Universitario.
Los estudiantes de esa especialidad participan en la atención de perros y gatos dentro del hospital, mientras el programa plantea que esa práctica permita brindar servicios veterinarios a la comunidad y preparar especialistas capaces de resolver casos clínicos de mayor complejidad.
Esa relación entre enseñanza y bienestar animal obliga también a aprender cómo aproximarse a cada paciente, pues Montelongo explicó que incluso un examen físico requiere conocer por dónde comenzar a tocar a un perro y reconocer las posibles respuestas del animal.
La formación actual también rebasa la consulta de perros y gatos, ya que la licenciatura prepara profesionistas para medicina preventiva, diagnóstico y tratamiento de enfermedades animales, salud pública veterinaria, producción y otras áreas.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR
En una ciudad fronteriza aparece además otra posibilidad profesional: egresados de Veterinaria han recibido solicitudes para trabajar en Estados Unidos, aunque quienes buscan ejercer allá deben cumplir procesos de certificación antes de incorporarse profesionalmente.
La encargada advirtió, sin embargo, que esa salida profesional no elimina la necesidad de médicos veterinarios en México, por lo que la formación también plantea a los estudiantes la posibilidad de desarrollar su carrera dentro del país después de concluir sus estudios.
Medio siglo
El edificio destinado a Veterinaria aparece en la cronología universitaria desde agosto de 1978, cuando se construyó junto con la biblioteca del Instituto de Ciencias Biomédicas, dos años después del nacimiento del programa que ahora alcanza medio siglo de existencia.
Desde entonces, la infraestructura destinada a enseñar y atender animales se amplió hasta incluir hospital veterinario, sala de necropsias, laboratorios, unidades para prácticas con equinos, espacios de cirugía experimental y otras instalaciones utilizadas en la formación clínica y científica.
Los servicios veterinarios universitarios están abiertos a la comunidad y actualmente incluyen atención especializada, hospitalización, cirugía, imagenología, urgencias y cuidados intensivos mediante cita previa.
La relación entre universidad y comunidad alcanza incluso casos de posible maltrato animal, pues el Laboratorio de Anatomía Patológica Veterinaria realiza necropsias y participa junto con el Hospital Veterinario Universitario en dictámenes forenses solicitados por la Fiscalía Zona Norte.

En marzo de 2026, el programa de Médico Veterinario Zootecnista recibió por quinta ocasión la reacreditación nacional del Consejo Nacional de Educación de la Medicina Veterinaria y Zootecnia y obtuvo por primera vez reconocimiento internacional del organismo panamericano de educación veterinaria.
El reconocimiento llegó en el mismo año en que la formación iniciada en 1976 alcanza medio siglo, pero la historia cotidiana permanece lejos de las placas: continúa frente a animales que necesitan atención y estudiantes que todavía tienen que aprender a examinarlos.
Cada paciente que cruza hoy las puertas del Hospital Veterinario conecta esas dos funciones: su atención responde a una necesidad presente de una familia juarense, mientras detrás de esa consulta se prepara a quienes deberán cuidar otros animales cuando abandonen la universidad.









