Con mascotas en brazos, cartulinas contra la crueldad animal y mensajes dirigidos a las autoridades, defensores de animales marcharon este domingo 23 de agosto por calles de Ciudad Juárez hasta llegar a las instalaciones de la Fiscalía General del Estado.
Bajo el nombre «Marcha por los que no tienen voz», la protesta fue parte de un movimiento nacional impulsado por animalistas de todo el país, explicó Osvaldo Robledo, integrante de la agrupación «Un millón de Esperanzas».
El reclamo central fue que quienes ejerzan actos de crueldad contra animales enfrenten consecuencias más severas y que las denuncias no terminen únicamente en sanciones administrativas o procedimientos, ya que son insuficientes frente al daño causado, dijo.
Hasta Fiscalía
La marcha partió del sector de las avenidas Lerdo y Vicente Guerrero y avanzó hacia las instalaciones de la corporación estatal, donde los participantes colocaron sus mensajes frente al edificio y reiteraron la petición de justicia para animales víctimas de maltrato.
Robledo declaró que la movilización formaba parte de acciones convocadas en distintos estados del país, con el fin de reforzar el reconocimiento de los animales como seres sintientes y exigir una respuesta más firme frente a los casos de violencia.
Entre las demandas planteadas este domingo estuvo revisar la gravedad de los actos contra los animales, además de endurecer las penas de prisión cuando las investigaciones acrediten hechos de crueldad.
También cuestionaron la respuesta institucional ante denuncias específicas, como ocurrió en el caso de un perrito chow chow que fue brutalmente atacado, desollado y finalmente murió, cuya situación continúa sin castigo para los responsables.
Castigo efectivo
El planteamiento apuntó a que la existencia de leyes contra el maltrato tenga consecuencias visibles, especialmente cuando existen elementos para identificar a quienes agreden a un animal y los hechos pueden constituir una conducta penal.
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Robledo señaló que los casos de maltrato animal cada vez son más sanguinarios, sin embargo, se castigan con muy poca severidad, así como se repiten patrones institucionales de impunidad contra los responsables.
Recordó que existe una petición desde hace varios años para endurecer las sanciones contra quienes cometen este tipo de actos contra los seres sintientes, incluso que las clasificaciones en las leyes existentes son ambiguas y, en muchos de los casos, los responsables únicamente pagan una multa económica.







