El uso del celular dentro y fuera de las aulas abrió una discusión sobre sus efectos en niñas, niños y adolescentes, desde las distracciones durante las clases hasta cambios en el sueño, la convivencia, el aprendizaje y el bienestar emocional.
La Universidad Autónoma de Ciudad Juárez reunió a especialistas y representantes del sector educativo en el foro Crecer en la era de las pantallas, donde analizaron los desafíos que plantea una relación cada vez más cotidiana con celulares, redes sociales y otras tecnologías.

En su intervención, el rector Daniel Alberto Constandse Cortez planteó que la incorporación de nuevas tecnologías requiere aprender a utilizarlas con responsabilidad y criterio, particularmente ante la expansión de herramientas de inteligencia artificial en distintos ámbitos de la vida cotidiana.
Pantallas y escuela
El encuentro ocurre mientras distintas entidades del país avanzan en la regulación de celulares dentro de las escuelas y crece la discusión sobre cómo establecer límites sin perder las posibilidades educativas que también ofrecen las herramientas digitales.
El foro abordó los efectos de la digitalidad desde distintas dimensiones de la vida de niñas, niños y adolescentes, entre ellas atención, memoria, aprendizaje, neurodesarrollo, sueño, imagen corporal, bienestar emocional, convivencia y riesgos asociados con el entorno digital.
María Elena Medina-Mora participó con la ponencia Digitalidad y su impacto en la salud mental en niñas, niños y adolescentes, mientras Daniel Dosal-Terminel presentó estrategias y herramientas dirigidas a docentes frente al uso excesivo de pantallas.

La discusión incluyó además el uso problemático de redes sociales y videojuegos, ciberseguridad, privacidad, convivencia digital y el papel de la inteligencia artificial en las decisiones formativas de estudiantes, de acuerdo con el programa presentado por la Universidad.
Poner límites
La discusión sobre los dispositivos dentro de las escuelas no ocurre únicamente en Ciudad Juárez, pues durante 2026 entidades del país han impulsado reformas y disposiciones para establecer cuándo pueden utilizarse celulares durante la jornada escolar.
En mayo, el Congreso de Ciudad de México aprobó reformas a su legislación educativa para regular el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos en primarias y secundarias, manteniendo excepciones cuando tengan una finalidad pedagógica y exista supervisión docente.

El Estado de México también aprobó durante mayo modificaciones para restringir el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos durante la jornada escolar en educación básica, salvo cuando sean empleados con propósitos educativos.
Las medidas forman parte de una discusión más amplia sobre el lugar que deben ocupar los dispositivos en la escuela: mantenerlos disponibles como herramientas educativas, establecer momentos específicos para utilizarlos o restringirlos cuando interfieran con las actividades.
Fuera del aula
Sin embargo, el uso de pantallas rebasa el tiempo que los estudiantes permanecen dentro del salón, por lo que el foro de la UACJ amplió la discusión hacia redes sociales, videojuegos, privacidad, ciberseguridad y relaciones personales desarrolladas también en espacios digitales.
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Una de las mesas se concentró en sueño, imagen corporal y bienestar emocional, mientras otras analizaron atención, memoria y aprendizaje, adicciones sin sustancias y el tránsito de la convivencia presencial hacia formas de relación mediadas por dispositivos y plataformas digitales.
El foro de la UACJ planteó que la información obtenida durante las mesas de trabajo permita conocer las experiencias del sector educativo de esta frontera frente al fenómeno, por lo que el resultado de las mesas permitirá saber si el debate local se queda en reconocer los riesgos de las pantallas o deriva en recomendaciones para escuelas.







