El consumo de alcohol entre estudiantes preocupa por una razón que rebasa las aulas porque, en los casos detectados por la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM), las bebidas no siempre provienen de vendedores externos, sino del propio hogar, una situación que coloca a las familias en el centro de la prevención, según información presentada por la dependencia.
Antonio Salas Martínez, director de Prevención Social de la SSPM, explicó que los programas implementados en planteles educativos permiten detectar factores de riesgo relacionados con adicciones, violencia y salud mental, además dijo que el consumo de alcohol aparece con mayor frecuencia que otras sustancias entre los casos atendidos.
Riesgo familiar
Salas Martínez explicó que los casos identificados muestran un patrón común relacionado con el acceso al alcohol, además aclaró que, en diversas intervenciones, las bebidas son obtenidas dentro del entorno familiar y posteriormente llevadas por los propios estudiantes a las escuelas.

«Nos han tocado casos que encuentran la sustancia o la bebida en casa y la llevan a la escuela, no que se las hayan vendido, no que se las haya entregado un compañero, no que se las haya hecho llegar alguien ajeno a su círculo familiar, sino que lamentablemente es de donde ellos obtienen esto», comentó Salas Martínez.
El funcionario precisó que el porcentaje de estudiantes involucrados en este tipo de situaciones continúa siendo bajo en comparación con la matrícula escolar de la ciudad, sin embargo, consideró que el acceso temprano al alcohol obliga a reforzar el trabajo preventivo con padres y tutores.
Atención oportuna
Cuando un caso requiere intervención especializada, el personal de Trabajo Social de la SSPM canaliza a los adolescentes para recibir atención psicológica, además las terapias involucran a las familias con el objetivo de atender el origen de la problemática.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR
Salas Martínez dijo que más del 98 por ciento de los adolescentes que concluyen el tratamiento no presentan reincidencia, aunque aclaró que los procesos requieren entre 15 y 18 sesiones y dependen de que las familias mantengan el compromiso de asistir.
El director añadió que la dependencia trabaja con indicadores para medir la efectividad de los programas preventivos en colaboración con organizaciones de la sociedad civil, lo que permitirá evaluar con mayor precisión los resultados obtenidos.
Antes del delito
La estrategia preventiva también alcanza a miles de estudiantes mediante talleres, pláticas y actividades lúdicas que buscan fortalecer habilidades para el autocuidado y prevenir conductas de riesgo antes de que evolucionen hacia problemas mayores.
Durante los últimos cinco años, el Grupo 16 realizó más de tres mil 186 visitas escolares y atendió a más de 425 mil estudiantes, en lo que va de este año suman 251 planteles visitados y más de 53 mil niñas, niños y adolescentes beneficiados, de acuerdo con cifras de la SSPM.
El funcionario agregó que los programas de prevención también incluyen actividades comunitarias, atención psicológica, trabajo con organizaciones civiles y espacios seguros durante el periodo vacacional, con el propósito de reducir factores de riesgo antes de que deriven en violencia o consumo problemático de sustancias.







