Fuerzas mexicanas y estadounidenses se desplegaron esta semana a ambos lados del Río Bravo, pero la movilización no cambió hasta ahora la estrategia municipal de seguridad en Ciudad Juárez, incluso bajo un nuevo escenario para la frontera.
Al respecto, el presidente municipal, Héctor Rafael Ortiz Orpinel, explicó que el gobierno local tampoco recibió indicaciones para modificar el intercambio de información después de que Estados Unidos clasificó al Cártel de Juárez como organización terrorista extranjera.
Del lado mexicano participaron elementos del Ejército, Guardia Nacional e Instituto Nacional de Migración, mientras en territorio estadounidense hubo presencia de agentes federales, militares y unidades de Operaciones Especiales durante el despliegue registrado el jueves.
Dos fronteras
La movilización ocurrió días después de la nueva clasificación estadounidense del Cártel de Juárez, una decisión que modificó el tratamiento de esa organización para Estados Unidos, aunque el material disponible no permite establecer cambios equivalentes entre corporaciones mexicanas.
Para el gobierno municipal, los rondines en la franja fronteriza forman parte de una coordinación preventiva que ya existía entre corporaciones, por lo que la presencia observada esta semana no representa, hasta ahora, una nueva estrategia local de seguridad.
La coordinación municipal incluye a la Secretaría de Seguridad Pública Municipal y mantiene relación con Ejército, Guardia Nacional e Instituto Nacional de Migración, según la explicación de Ortiz Orpinel sobre el esquema que opera actualmente en la frontera.
El presidente municipal sostuvo además que la clasificación estadounidense corresponde a una decisión de ese país y ubicó la coordinación bilateral dentro del respeto a la soberanía de México y Estados Unidos en asuntos relacionados con la frontera.
Qué falta
Hasta ahora, la consecuencia concreta para la estrategia municipal es precisamente que permanece sin modificaciones reportadas, mientras falta conocer si las autoridades federales mexicanas adoptarán medidas distintas ante el despliegue y la clasificación estadounidense.
La respuesta municipal permite conocer qué ocurre con la seguridad a cargo del gobierno de Juárez, pero no explica si Ejército, Guardia Nacional o autoridades migratorias recibieron nuevas instrucciones después de la clasificación estadounidense.
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Tampoco permite determinar si el despliegue observado en el Río Bravo fue una operación excepcional vinculada con esa decisión o parte de mecanismos previamente acordados, pues el material disponible únicamente establece su proximidad temporal.
La siguiente pieza de la historia está, por tanto, fuera del ámbito municipal: conocer si la nueva clasificación estadounidense produjo cambios operativos, protocolos o mecanismos de coordinación entre las autoridades federales responsables de la seguridad fronteriza.
**CON INFORMACIÓN DE FRANCISCO SERVÍN**







