La violencia y los problemas familiares concentraron seis de cada 10 intervenciones relacionadas con menores de edad durante 2025, de acuerdo con los 207 casos registrados por la Policía Municipal.
Las estadísticas de la corporación reportan 72 casos relacionados con violencia familiar, 59 por problemas familiares, 39 menores infractores, 21 por abuso sexual, 10 por violación y seis clasificados en otros delitos.

Según las estadísticas proporcionadas por la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, la mayoría de los adolescentes involucrados tenía entre 13 y 17 años, aunque hubo una mayor incidencia entre jóvenes de 16 y 17 años.
En este sentido, Antonio Salas Martínez, director de Prevención Social de la corporación policiaca, explicó que cuando durante estas intervenciones detectan afectaciones emocionales o factores de riesgo, por lo que los adolescentes son canalizados al área de Trabajo Social para recibir atención psicológica junto con madres, padres o tutores.
Atención temprana
El funcionario explicó que muchos de los adolescentes atendidos presentan antecedentes relacionados con bajo desempeño escolar, consumo de sustancias, riñas, ciberacoso o conflictos dentro del hogar, por lo que el acompañamiento busca intervenir antes de que estas conductas se repitan o evolucionen.
Añadió que la atención también involucra a madres, padres y tutores mediante terapias familiares, con el propósito de fortalecer el entorno del adolescente y reducir la posibilidad de reincidencia en conductas de riesgo.
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Señaló que uno de los factores que más preocupa es el acceso temprano al alcohol y otras sustancias, debido a que en algunos casos los adolescentes obtienen bebidas alcohólicas dentro de sus propios hogares antes de llevarlas a las escuelas u otros espacios de convivencia.
Medición
El director de Prevención Social informó que la dependencia trabaja con organizaciones de la sociedad civil para desarrollar indicadores que permitan medir la efectividad de los programas preventivos y conocer si las estrategias implementadas logran modificar las conductas de riesgo.
El objetivo es contar con herramientas que permitan evaluar el impacto de la atención psicológica y el acompañamiento familiar, además de fortalecer las acciones preventivas dirigidas a niñas, niños y adolescentes antes de que enfrenten situaciones de mayor riesgo.
Asimismo indicó que están trabajando en diferentes programas en escuelas e incluso en empresas maquiladoras, en el tema relacionado con la violencia familiar, ya que es una de las principales problemáticas en esta frontera.







