La manera en que una ciudad maneja sus residuos determina impactos directos en la salud pública, el medio ambiente y la capacidad para sostener su crecimiento urbano, por ello el relleno sanitario registra mejoras operativas que permiten extender la vida útil de una de sus celdas hasta por 15 años.
Héctor Rafael Ortiz Orpinel, presidente municipal, recorrió este jueves las instalaciones junto con César Tapia Martínez, director general de Servicios Públicos, y Gibran Solís Kanahan, director de Limpia, quienes explicaron los cambios aplicados durante la actual administración para mejorar la disposición final de los desechos y cumplir con la Norma Oficial Mexicana NOM-083.

“Esto demuestra que un relleno sanitario bien operado protege la salud de la población y debe ser un ejemplo de cómo se deben manejar los residuos”, dijo Ortiz Orpinel durante el recorrido realizado en el sitio de disposición final.
Más capacidad
Cada mes llegan al relleno sanitario alrededor de 48 mil toneladas de residuos sólidos urbanos, además de 15 a 20 mil toneladas de residuos de manejo especial provenientes del sector industrial, según datos presentados por la Dirección de Limpia durante la supervisión.
El espacio cuenta con una superficie cercana a las 200 hectáreas y actualmente concentra sus operaciones en la celda 2B, cuya vida útil se estima entre 10 y 15 años gracias a un modelo de compactación, cobertura y estabilización que busca aprovechar mejor cada metro disponible.
Solís Kanahan explicó que uno de los principales retos al inicio de la administración fueron los incendios frecuentes ocasionados por la ausencia de compactación adecuada y la falta de cobertura diaria sobre los residuos depositados.
Cambio técnico
El nuevo esquema incorpora cobertura de residuos cada 24 horas, compactación permanente, separación de residuos industriales y reutilización del escombro para reforzar los taludes, acciones que fortalecen la estabilidad de la celda y permiten incrementar su capacidad de almacenamiento.
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Estas medidas también representan un paso para obtener la certificación conforme a la NOM-083, norma que regula la construcción, operación, monitoreo y clausura de los rellenos sanitarios en México y establece criterios ambientales para reducir riesgos de contaminación.
César Tapia Martínez, director general de Servicios Públicos, señaló que los resultados también se reflejan en la atención ciudadana, ya que las quejas relacionadas con la acumulación de basura disminuyeron respecto al inicio de la administración y actualmente la mayoría corresponde a dificultades operativas para ingresar a algunas colonias.
Impacto urbano
La supervisión permitió constatar que en la zona de disposición final no se perciben malos olores ni proliferación de moscas, condiciones que las autoridades atribuyen al manejo técnico implementado en los últimos años y a la cobertura constante de los residuos.
Más allá de extender la vida útil de una celda, el funcionamiento adecuado del relleno sanitario influye en la salud pública, el control ambiental y la capacidad de la ciudad para responder al crecimiento en la generación de basura durante los próximos años.
El reto será mantener estas prácticas operativas de manera permanente para conservar la capacidad disponible, cumplir con los estándares nacionales y evitar que el sitio vuelva a enfrentar problemas asociados con incendios, contaminación y saturación.







